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Europa teme que la guerra de divisas genere proteccionismo

La UE acude a Seúl muy recelosa con la decisión de EE UU de promover un dólar débil como mejor táctica para hacer frente a la crisis. "Los fundamentos económicos, como una inflación baja o déficits bajos, deben ser sólidos. En caso contrario, se vuelve al proteccionismo", dice el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy. "Esta reunión es una prueba para la credibilidad del G-20, para ver si es capaz de pasar de un frente contra la crisis a un ente que puede abordar cuestiones a medio plazo, como los desequilibrios macroeconómicos", mantiene José Manuel Durão Barroso, presidente de la Comisión Europea.

Ambos estarán hoy y mañana en Corea del Sur, desagradablemente sorprendidos por el golpe de mano de Washington en el conflicto de los tipos de cambio. Si Van Rompuy ha sido claro sobre el espectro del proteccionismo, Barroso prefiere ser cauto y solo concede que será discutido a fondo en la cumbre.

"Colectivamente es negativo. Equivale a proteccionismo comercial. Debemos evitar toda clase de proteccionismo", señalan fuentes de la Comisión conocedoras del enfoque de Barroso. "Todos estamos interesados en la recuperación económica de Estados Unidos, pero con acciones de ese tipo se crean situaciones peligrosas, aunque el objetivo no sea dañar al vecino sino buscar mejoras propias".

Más allá de este litigio, la Comisión considera que la clave de la reunión estará en si hay un reconocimiento por el G-20 de que los desequilibrios económicos son una amenaza común a la que hay que responder de forma coordinada. La UE acude a Seúl con la cabeza alta tras haber decidido crear un régimen que impida la aparición de tales desajustes.