Escasa incidencia de la huelga general en Euskadi, centrada en la industria

Los servicios mínimos en los transportes se cumplen con normalidad.- Es la segunda protesta contra la reforma laboral tras la de las centrales nacionalistas en junio.- La patronal Confebask considera el seguimiento "meramente testimonial".- El Gobierno constata mayor relevancia en la industria, mientras CC OO y UGT se muestran "satisfechos"

La incidencia de la huelga general resultó bastante limitada en Euskadi, una comunidad que celebró el miércoles su segunda convocatoria de paro masivo contra la reforma laboral y las medidas económicas del Gobierno después de la realizada por las centrales nacionalistas el pasado 29 de junio, encabezadas por ELA, primer sindicato vasco. Entonces CC OO también llamó a la protesta, aunque en una convocatoria separada. La huelga contra el Ejecutivo de Zapatero se centró sobre todo en la industria, especialmente en Álava y Vizcaya, mientras que el transporte cumplió los servicios mínimos establecidos por el Ejecutivo de Vitoria sin mayores problemas. La afección a la vida ciudadana fue escasa, los incidentes resultaron irrelevantes y en ningún momento se llegó a paralizar el País Vasco.

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Los datos oficiales de respaldo a la convocatoria los ofreció la viceconsejera de Trabajo, Sonia Pérez, quien cifró la incidencia en alrededor de un 10% en el Metal, el principal sector industrial de Euskadi. La Federación de Empresas del Metal de Vizcaya, que agrupa a 10.687 operarios, aseguró que el 96,17% acudió a sus puestos de trabajo y que la jornada discurrió con "total normalidad". Los sindicatos consideran que el respaldo llegó al 40% y superó el 50% en algunos sectores.

Según el Gobierno, en las empresas privadas la intensidad de la protesta osciló entre el 3% y el 60%, alcanzado en la industria auxiliar de La Naval, de Sestao (Vizcaya), en función de la presencia de UGT y CCOO en los respectivos comités. En el sector educativo,afirmó la viceconsejera, casi no hubo incidencia, limitándose a un 2% en la educación pública y a un 1% en la privada. Entre los funcionarios del propio Ejecutivo autónomo el porcentaje de respaldo se quedó en el 3%, subiendo al 6% en la Administración de Justicia. Para los tribunales ha sido un día cualquiera, sin presencia de piquetes, según fuentes judiciales.

La patronal vasca Confebask consideró en un comunicado difundido a media mañana "meramente testimonial" el seguimiento de la huelga, dada su "prácticamente nula" incidencia en la actividad empresarial, comercial y ciudadana. Confebask y las tres patronales territoriales cifran el respaldo conjunto en un 3,91% en Álava y menos del 3% en Vizcaya, mientras que en Guipúzcoa apenas supera el 1%.

Dámaso Casado y Unai Sordo, secretarios generales de UGT y CCOO de Euskadi, respectivamente, destacaron el apoyo a la protesta en el sector industrial y en el territorio alavés. En declaraciones a los periodistas antes de participar en la manifestación que recorrió el centro de Bilbao, Casado cifró el apoyo al paro en más de un 40%, con una "respuesta masiva" en Álava y Vizcaya, y en más del 50% en los transportes, pese al "abuso" de los servicios mínimos dictados por el Gobierno vasco. "Son unos resultados para estar satisfechos", opinó Sordo, quien recalcó que en algunos polígonos industriales, como los de El Campillo (Vizcaya) y Júndiz (Álava), el seguimiento llegó al 70%. "El principal balance de esta huelga es de éxito incontestable de las organizaciones sindicales", en palabras de Sordo."O Zapatero modifica sus políticas económicas y laborales o la confrontación con las organizaciones sindicales va a ser sin cuartel", añadió el líder de CC OO en el País Vasco. Varios miles de personas (más de 3.000 en Bilbao) participaron en las manifestaciones que recorrieron el centro de las tres capitales vascas entre gritos contra la reforma laboral, los empresarios, la banca y el presidente de Gobierno ("¡Zapatero, dimisión!", entonaron muchos). CC OO elevó el seguimiento de las marchas a unas 12.500 personas (más de 8.000 personas en la capital vizcaína, otras 2.500 en Vitoria y unas 2.000 en San Sebastián).

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El consumo eléctrico, a las dos de la tarde del miércoles, bajó un 14% con respecto a la misma hora del día anterior, según fuentes de Iberdrola, principal operador energético de la comunidad autónoma. En la protesta de junio convocada por ELA y LAB, el descenso llegó al 25%.

El número de incidentes fue "mínimo", según la consejería de Interior, destacando el lanzamiento de cadenas a una catenaria del Metro de Bilbao en Erandio y Getxo; la colocación de una cadena en la entrada de la estación de autobuses de Vitoria y la imputación de dos personas por "faltar al respeto a los agentes de la autoridad" mientras participaban en un piquete que recorría la Gran Vía de la capital vizcaína. Otra persona fue imputada por hechos similares en Vitoria. Además, a las siete de la mañana se pincharon tres ruedas de un autobús en las cocheras de Bizkaibus (las principales líneas interurbanas de Vizcaya) en el barrio de Zorroza. La Ertzaintza identificó en el lugar a cuatro personas, aunque no fueron imputadas. No hubo detenidos, al menos hasta las 20.00 del miércoles. ha reforzado La policía vasca había reforzado notablemente sus dotaciones, pasando de 416 patrullas a 1.305, y desplegando 20 furgones de la Brigada Móvil y nueve de la Brigada de Refuerzo.

Los servicios mínimos en el transporte, cifrados en el 30% de una jornada laboral, se cumplieron con total normalidad y sin retrasos. En el metro de Bilbao la convocatoria se notó básicamente por el hecho de que los vagones circulaban abarrotados de ciudadanos en la hora punta de la mañana, en que las frecuencias oscilaban entre 7,5 minutos y una hora, según los tramos de las líneas. La compañía del suburbano precisó que el servicio prestado efectivamente se acercó al 60%, el doble de los mínimos fijados. La disminución de las frecuencias fuera de la hora punta motivó quejas de algunos usuarios y que muchas unidades circulasen también por la tarde llenas al máximo de viajeros. En Bilbobus (líneas urbanas de Bilbao) superó el 75%.

En Termibus, la terminal de autobuses de Bilbao, y en la de Abando, la estación de Renfe en la capital vizcaína y que centraliza los servicios de largo recorrido, se cumplieron los mínimos exigidos, con presencia de piquetes a la entrada de sus instalaciones. Abando abrió a las cinco y media de la mañana, una hora después de lo habitual. Renfe dejó de operar a lo largo de la jornada 48 trenes de largo recorrido, mientras que los de Cercanías pasaron aproximadamente de 489 a 112. Responsables de Termibus señalaron que todas las compañías funcionaban al 100% por la mañana, salvo alguna línea de Bizkaibus y el grupo Alsa, que cubre, por ejemplo, las conexiones con Madrid y que tiene establecidos unos servicios mínimos del 30%.

EuskoTren y EuskoTran iniciaron la jornada ofreciendo el 100% de los servicios esenciales fijados por el Gobierno autónomo en trenes y autobuses (Vizcaya y Guipúzcoa), funicular (Larreineta - Trapagaran), tranvías (Bilbao y Vitoria).

Situación de los aeropuertos

Los trabajadores del aeropuerto de Loiu, el principal de Euskadi, cumplieron también los servicios mínimos establecidos para la jornada, que en el caso del aérodromo vizcaíno ascendieron al 25%. Los vuelos fueron desprogramados con una antelación de uno o dos días, aunque muchos pasajeros se encontraron al llegar a las instalaciones con que no tenían vuelo. En los aeropuertos de Foronda y Hondarribia no operó ningún vuelo de pasajeros, si bien en el primero los vuelos de carga se mantuvieron sin cambios.

EITB, la radiotelevisión pública vasca, mantuvo sus emisiones habituales, mientras que los principales periódicos llegaron a sus puntos de venta, algunos en ediciones más reducidas de lo habitual.

El centro de las capitales vascas vivió una mañana como cualquier otra jornada laboral, apenas punteada por la presencia de cintas adhesivas tendidas entre las farolas o algunas sucursales bancarias y pasquines y folletos desperdigados por el suelo. Cafeterías y bancos abrieron sin problemas mientras algún piquete recorría las calles, como el formado por una treintena de personas que en torno a las ocho de la mañana recorría la Gran Vía de Bilbao entre gritos contra la reforma laboral, bajo la vigilancia de una dotación de la Ertzaintza. A las diez de la mañana, un piquete formado por unas 200 personas se concentró en la puerta del centro principal de El Corte Inglés en la capital vizcaína, donde recibieron con gritos y pitidos a los primeros clientes. Los grandes almacenes abrieron con plena normalidad. El piquete se desplazó entonces a lo largo de la Gran Vía, donde a su paso algunos establecimientosbajaron sus persianas para volver a abrirlas inmediatamente después. A partir del final de la mañana, tras las manifestaciones celebradas a mediodía en las tres capitales, la situación en la gran mayoría de las localidades fue similar a la de cualquier otro miércoles.

Incidencia en la industria

En la industria se notó algo más la convocatoria, aunque su incidencia resultó irrelevante en grandes empresas como la corporación Mondragón, el primer grupo industrial vasco, Fagor, CAF o Daimler Chrysler de Vitoria, la antigua Mercedes, cuyo aparcamiento para trabajadores se hallaba "al completo", según uno de ellos, a las ocho y cinco de la mañana. Otras fuentes de esta última fábrica explicaron que la incidencia se quedó por debajo del 5% o el 7%. Por la tarde, sin embargo, esta empresa tuvo que parar debido a la falta de suministros.

Respecto a la fábrica de Michelín de Vitoria, fuentes de la factoría informaron de que su actividad fue"normal", aunque a primera hora de la mañana se acercaron varios piquetes informativos, sin que se registraran incidentes. A media mañana, el seguimiento de la huelga en la planta era inferior al 7%.

A partir de las cuatro y media o cinco de la mañana, los piquetes informativos empezaron a recorrer los distintos centros de trabajo para llamar a los trabajadores a secundar la huelga. En las primeras horas se desplazaron a diferentes polígonos industriales. En estos, el paro se notó más en los alaveses de Júndiz y Lantarón, que agrupa principalmente a firmas del sector químico. Los dos sindicatos convocantes consideraron que el seguimiento fue mayor en aquellas zonas donde tienen mayor implantación, en particular en Álava y zonas de Vizcaya, sobre todo la Margen Izquierda.

Hospitales y centros educativos

Los centros hospitalarios comenzaron la jornada como si de un día cualquier se tratase. A primera hora comenzó a llegar el personal sanitario y desde entonces la jornada transcurrió sin problemas. Las urgencias, con el 100% de actividad fijado en los servicios mínimos, no registraron aglomeraciones más allá de las esperas habituales. A la consejería de Sanidad no le consta que los mínimos establecidos no se cumplieran.

El hospital de Txagorritxu de Vitoria presentó una imagen de normalidad, al igual que el de Santiago. En este último, las pancartas de protesta en contra de la reorganización sanitaria que se va a realizar en la ciudad resultaban más visibles que las que llamaban a la huelga.

En Vizcaya, los sindicatos CC OO y UGT entregaban información a la entrada de los hospitales de Cruces (Barakaldo) y Basurto (Bilbao). Fuentes del de Galdakao explicaron que la jornada transcurrió también con calma. En los centros de salud los servicios mínimos se habían fijado en el 20% de un día laborable. CC OO y UGT tienen una representación menor al 10% cada uno en la sanidad vasca, donde la central mayoritaria es ELA.

Los datos oficiales de seguimiento facilitados por Osakidetza son los siguientes: un 1,27% de seguimiento en el conjunto de la sanidad pública, que por territorios se queda en el 1,54% en Vizcaya, el 1,05% en Álava y sólo el 0,96% en Guipúzcoa.

En la entrada del campus de Leioa, el principal de la Universidad del País Vasco (UPV) un piquete de una veintena de personas informaba a los alumnos y profesores que llegaban y seguían su camino. En la enseñanza no universitaria, la incidencia del paro fue mayor en la red pública, donde CC OO es el sindicato mayoritario. De su lado, Kristau Eskola aseguró que el paro ha sido "nulo" en sus 145 centros. Los colegios privados concertados de esta agrupación acogen a un tercio de los escolares vascos. UGT y CCOO consideraron importante la huelga en la universidad pública, con entre el 50% y el 90% de seguimiento, según los distintos campus, mientras que en la enseñanza Primaria y Secundaria lo cifraron en el 35%.

La incidencia del paro en Mercabilbao, el mayor centro de distribución de alimentos de norte de España, fue inapreciable, hasta el punto de que a las siete de la mañana la dotación de la Ertzaintza hasta allí desplazada ya había abandonado el lugar. En Mercabilbao operan 71 empresas mayoristas.

Los grandes centros comerciales de Eroski en el País Vasco (Bilbondo y Artea en Bilbao, Garbera en San Sebastián y el Boulevard de Vitoria) abrieron sus establecimientos "sin problemas", sin rastro de la huelga. Los comercios de los principales cascos urbanos bajaron, en algún caso, la persiana sólo al paso de los piquetes para continuar a renglón seguido su labor sin contratiempos.

En junio pasado, apenas durante unas horas por la mañana la comunidad autónoma tuvo la impresión de que vivía una huelga general. La convocatoria se transformó en un intento de parar la industria y el transporte y cerrar los comercios al inicio de la mañana que tuvo incidencia en ese momento, pero se fue diluyendo por completo a medida que transcurría la jornada. Y en ningún momento las centrales lograron su intención de paralizar el País Vasco en protesta por la reforma laboral del Gobierno de Zapatero.

Los servicios mínimos decretados por el Gobierno vasco reproducían ayer casi con total fidelidad los establecidos ante el paro que los sindicatos nacionalistas promovieron el 29 de junio, al que también llamó CC OO. Al contrario que en otras comunidades autónomas como Madrid o Navarra, los organizadores se habían comprometido a respetar en Euskadi unas medidas que, sin embargo, no dudan en considerar "abusivas".

Como ocurrió hace tres meses, el Ejecutivo fijó por decreto, publicado el lunes en el Boletín Oficial del País Vasco, las medidas al no llegar a un acuerdo con las centrales convocantes.

Un agente de la Ertzaintza junto a una militante de UGT que pega pegatinas en una tienda abierta de Bilbao.
Un agente de la Ertzaintza junto a una militante de UGT que pega pegatinas en una tienda abierta de Bilbao.SANTOS CIRILO
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