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Zapatero continuará con las reformas y elevará la edad de jubilación a los 67 años

El presidente dedica buena parte de su intervención inicial en el debate sobre el estado de la nación a la crisis y admite que reducir el déficit y volver a crecer es su principal prioridad

El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ha afirmado en el debate sobre el estado de la nación que España ha comenzado a crecer en este arranque de 2010. Sin embargo, la "peor crisis que ha conocido" el país, según ha admitido, ha dejado graves secuelas en la economía, por lo que hay que seguir con las reformas, entre ellas la de pensiones, aún pendiente. "Para que este proceso no se detenga, hay que continuar con la consolidación fiscal -reducir el déficit público- para incrementar la confianza en nuestro país y las reformas que hagan que la economía sea más competitiva", ha resumido antes de adelantar cuál es el objetivo esencial para superar los problemas: "Crecimiento más sólido sin gasto público".

Entre las principales modificaciones, el presidente, que ha dedicado buena parte de su intervención inicial en el pleno a hablar de economía pero sin aportar novedades, ha destacado las reformas ya en marcha del sistema financiero y del mercado laboral. "Pero no bastan", ha advertido para dejar la puerta abierta a todas aquellas destinadas a mejorar la productividad. También con vistas al futuro, Zapatero ha insistido en que quiere elevar la edad de jubilación de los 65 a los 67 años de forma progresiva en un plazo de 12 años para "asegurar a medio y largo plazo sostenibilidad del sistema", tal y como ya propuso el Ejecutivo dentro del plan de austeridad remitido a Bruselas a principios de año.

En este punto, también ha reiterado su apuesta por aumentar el periodo necesario para tener derecho a una pensión para "mejorar su grado de contributividad", y ha abogado por "medidas relevantes" contra las jubilaciones anticipadas y prejubilaciones. No obstante, ha preferido no fijar ningún plazo después de la rectificación que hizo el Gobierno en su propuesta de consolidación fiscal remitida a la UE y que proponía elevar este periodo a 25 años. "Son medidas difíciles y duras", pero necesarias para alcanzar el 3% de déficit en 2013, ha añadido antes de insistir en que "hay que hacerlo y hay que hacerlo ya".

Por este motivo, para que España no se quede descolgada del grupo de economías más punteras de Europa y "languidecer" como país, ha hecho un llamamiento al conjunto de la sociedad española para hacer un "esfuerzo colectivo" con el objetivo de "volver a crecer, crear empleo, preservar el Estado de bienestar y mantener la cohesión social". "No vamos a salir de la crisis sin cambios", ha insistido en alusión al sacrificio que suponen estas decisiones.

"España está en un momento crucial para su bienestar futuro. La crisis nos ha colocado ante el gran reto de la globalización y la transición del modelo productivo", ha resumido el presidente. Según ha defendido, además hay que concluir este proceso cuando antes, "por el bien de las generaciones futuras", ha argumentado.

Echando la vista hacia atrás, el líder socialista ha justificado dos de sus medidas más controvertidas y más duras de los últimos meses: la rebaja de los sueldos de los funcionarios y la congelación de las pensiones. Tras el rebrote de la crisis provocado por el desbordamiento de las dificultades de Grecia con su déficit y su deuda desde principios de año, la Unión Europea exigió a España un refuerzo de las medidas de austeridad. Por ese motivo, ha explicado Zapatero, se tomó la decisión. "Congelamos las pensiones para evitar reducirlas y reducimos los sueldos de los funcionarios para no reducir las prestaciones a otros ciudadanos", ha reiterado.

A favor de la reducción del déficit, Zapatero ha puesto de relieve que España está "entre los estados a los que la inestabilidad afecta más en estos momentos". No por el nivel de deuda pública ni por la solvencia de su sistema financiero, "sino por un déficit alto y el nivel de deuda privada". Según ha destacado, estos son "datos objetivos" que han debilitado a España en el escenario abierto en las últimas semanas tras el desbordamiento de la crisis en Grecia.

En el plano macroeconómico, el jefe del Ejecutivo ha afirmado que España volverá a crecer en el segundo trimestre y mantiene sus previsiones de que el Producto Interior Bruto seguirá cayendo en 2010 con un recorte del 0,3%. Asimismo, ha reconocido que la entrada en vigor de la subida del IVA y otras medidas de ajuste podrán incidir en lo que queda de año, para cuando no ha descartado crecimientos intertrimestrales neutros, pero no negativos. Para 2011 ha reconocido que el crecimiento será "todavía débil".