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Los expertos de la agencia de EE UU niegan que las energías limpias destruyan empleo

Un informe encargado por la Administración de Obama desmonta el estudio español que atacó la inversión pública en renovables

El estudio de un profesor de la Universidad Rey Juan Carlos que acusaba a las energías renovables de destruir empleo y que causó un gran impacto en EE UU ha sido respondido por los expertos del Laboratorio Nacional de Energías Renovables de Estados Unidos (NREL, en sus siglas en inglés). El estudio español fue usado por los republicanos para azotar a Obama y su apuesta por las energías renovables. Su autor es Gabriel Calzada, colaborador de la fundación FAES y miembro de un instituto que niega el cambio climático, fue entrevistado en programas televisivos de EE UU tras concluir, en contra de la mayoría de estudios previos, que por cada empleo creado por las renovables se dejan de crear otros 2,2 trabajos. El informe de EE UU asegura que el estudio de Calzada tiene "limitaciones técnicas", "no tiene en cuenta el potencial exportador" de las renovables, es poco transparente y fallan las estadísticas que lo apoyan.

El sector de las renovables en España y la secretaría de Estado de Cambio Climático ya habían contestado con fuerza al estudio de Calzada. En síntesis, Calzada asegura que si toda la inversión pública que han recibido las renovables lo hubieran gastado las empresas habrían creado mucho más empleo. El informe fue utilizado contra Obama por su apuesta por los "empleos verdes" para salir de la crisis económica. El presidente de EE UU había citado previamente a España como modelo en energías renovable.

Ahora, los expertos del NREL ironizan sobre las conclusiones de Calzada al destacar que "crear empleo para juristas o médicos cuesta más que crear empleo para administrativos o funcionarios". Un argumento similar utilizó hace meses el presidente de la Asociación Empresarial Eólica, José Donoso: "Si se trata de ver cuánto cuesta cada empleo, que el Estado nos dé a todos un trozo de madera y un cuchillo y hagamos zuecos. Así cada empleo sale muy barato". El estudio encargado por la Administración de Obama considera queCalzada debió comparar la creación de empleos en renovables con losdel sector energético, no con todos los puestos de trabajo.

La industria eólica en España recibió el año pasado 900 millones de euros en subvenciones pero exportó por valor de 2.550 millones, cubrió el 11,5% de la demanda eléctrica, evitó la importación de combustibles fósiles por 1.200 millones y ha generado 40.000 empleos, según la Asociación Empresarial Eólica. Los expertos de EE UU coinciden en que Calzada se equivoca al no "contar el potencial exportador" y señala que "la temprana inversión española podría permitirle capitalizarla en un mercado global de renovables, lo que le contribuiría más a la economía española". Además, recuerda que todas las energías en EE UU recibieron subvenciones en sus primeras etapas y siguen recibiendo subvenciones actualmente.

Otro de los puntos que critican es que Calzada ignore que reducir la dependencia energética del exterior tiene importantes implicaciones energéticas y de seguridad económica, ya que cada kilovatio producido con renovables permite depender menos del petróleo o del gas importado.