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"¡Míreme a la cara!, señor Moltó"

El destituido presidente de Caja Castilla La Mancha se hizo célebre por la apelación que hizo a la honestidad del ex gobernandor del Banco de España Mariano Rubio

A veces la historia juega malas pasadas. Y frases brillantes o efectistas se vuelven contra quien las pronunció. Ese puede ser el caso del presidente de Caja Castilla La Mancha, Juan Pedro Hernández Moltó, que se hizo famoso en la Comisión de Economía del 15 de abril de 1994, cuando se significó con la frase: "Señor Rubio, ¡míreme a la cara! ¡De frente! Me recuerda, ¿no?".

Hernández Moltó recriminaba entonces al ex gobernador del Banco de España Mariano Rubio que hubiera decepcionado a quienes, como él, habían defendido su honestidad por un escándalo de tráfico de influencias y dinero negro. El Congreso de los Diputados aprobó una resolución contra Rubio en la que le acusaba de haberse "enriquecido ilegalmente, defraudar a Hacienda, mentir al Parlamento y al Gobierno y haber quebrado la confianza en él depositada", por la trama Ibercorp.

Paradójicamente Hernández Moltó va a tener que someterse a la misma prueba. Por ahora, nadie le acusa de fraude, pero sí de mala gestión y de haberse dejado llevar por intereses políticos en lugar de defender los de los depositarios. Entre los primeros en tirar la piedra el PP, con su líder, Mariano Rajoy, a la cabeza, quien ya ha pedido al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, que explique en el Congreso la gestión de Hernández Moltó y lo ocurrido en la caja castellano manchega.

Seguro que en esa comparencia no faltarán congresistas que saquen a relucir la frase, cambiada de protagonista, que utilizó Hernández Moltó para denostar al ex gobernador del Banco de España. Y es que, si bien sobre Moltó no pesa por ahora ninguna acusación como las que acabaron con la carrera de Rubio, sus últimas declaraciones no han sido precisamente acertadas.

"Somos más sólidos y más solventes que nunca de cara al futuro" señalaba Hernández Moltó el pasado 24 de enero ante el Club de Empresario de CCM reunidos en el nuevo aeropuerto de Ciudad Real. El destituido presidente de Caja Castilla La Mancha desmentía así los "rumores" sobre los problemas de solvencia de la caja. No fue la única vez.

En efecto en la convención celebrada el pasado 13 de marzo en Toledo, que reunió a más de 700 directivos de la entidad, Moltó negó que existieran problemas en la entidad, más allá de los efectos de la crisis financiera internacional. Al contrario, señaló que la CCM estaba a punto de entrar en "la tercera generación de las cajas de ahorro" gracias a la fusión con Unicaja, operación sobre la que no albergó ninguna duda de que iba a tener lugar, pese al rechazo casi público de la caja y de las autoridades andaluzas a tal fusión.

Moltó indicó que CCM iba a mantener el compromiso intacto de contribución al desarrollo de Castilla- La Mancha "por ser la esencia de esta entidad: Seguiremos trabajando por las gentes y las empresas de la comunidad". "Nadie se va de aquí", enfatizó en su discurso. Y se equivocaba. Él y todo el consejo de administración de la caja han sido destituidos de sus cargos, tras ser intervenida por el banco de España.

Una carrera política

Hernández Moltó es un ejemplo perfecto de la politización de los órganos de gobierno de las cajas de ahorro. Nacido en Alicante el 3 de enero de 1952, y licenciado en Ciencias Económicas por la Universidad Complutense de Madrid, en 1976 ingresó en el PSOE, por el que sería designado vicesecretario general en Castilla-La Mancha en 1989, y secretario general de 1990 a 1997.

Toda su carrera ha estado prácticamente centrada en el ejercicio de cargos públicos. Responsable de la Consejería de Transportes y Comunicaciones del Gobierno Regional (1981-1982) durante la etapa preautonómica de Castilla-La Mancha, posteriormente, fue consejero de Economía, Hacienda, Comercio y Turismo (1982-1983) y de Economía y Hacienda (1983-1988) de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha.

Diputado del PSOE por Toledo de 1989 a 1999 y ejerció como portavoz del Grupo Socialista en la Comisión de Economía del Congreso durante sus dos primeras legislaturas y como portavoz del Grupo Socialista en la Comisión de Industria en su tercera legislatura.

Precisamente como portavoz socialista en la Comisión de Economía del Congreso, vendría su salto a la fama como vocal en 1994 de la Comisión de Investigación del caso Mariano Rubio. Cuatro años después, en 1999, sería recompensado con la presidencia de Caja Castilla La Mancha.