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La Casa Blanca aún no tiene un plan para salvar al sector automotriz

Un comunicado del Gobierno estadounidense explica que las conversaciones continuarán este fin de semana

La Casa Blanca ha explicado hoy que las conversaciones con el líder del grupo demócrata en el Congreso estadounidense continúan este fin de semana para lograr un plan de viabilidad para el sector automotriz con el que las compañías podrán acceder a fondos gubernamentales. "Hemos tenido unas discusiones muy constructivas, pero no hay nada que anunciar todavía. Las conversaciones continuarán este fin de semana", ha explicado Tony Fratto, portavoz de la Casa Blanca.

Los congresistas demócratas y la Casa Blanca lograron un acuerdo ayer por la noche para otorgar ayudas a las empresas del sector de entre 15.000 y 17.000 millones de dólares y para crear un fondo temporal de ayuda. Los aspectos relativos a la financiación han sido el principal escollo para un acuerdo de rescate en las últimas semanas. El dinero saldrá de un programa de préstamos del departamento de Energía que fue aprobado el pasado mes de septiembre y todavía tiene que ser concretado, cuyo objetivo es ayudar a los fabricantes del sector a conseguir vehículos de mayor eficiencia energética.

Fratto no ha querido, sin embargo, explicar los detalles de las conversaciones actuales. "Lo más importante es que todos estamos de acuerdo en que el sector automotriz debe tener un plan creíble de viabilidad si vamos a considerar pedir ayuda a los contribuyentes", ha dicho.

Otra portavoz de la Casa Blanca, Dana Perino, ha explicado también que el Gobierno federal no debería prestar dinero a los fabricantes de automóviles a menos que haya una fuerte probabilidad de que devuelvan las ayudas. Perino ha dicho que el dinero de los contribuyentes "sólo debe ser considerado para compañías que quieran transformar estas difíciles decisiones en el ámbito de su negocio para lograr ser viables y competitivas en el futuro".

La Administración Bush ha insistido, en el debate sobre el plan de viabilidad que se lleva a cabo en Washington, en que General Motors, Ford y Chrysler deben demostrar que pueden llegar a reestructurar las compañías y ser competitivos. Tanto General Motors como Chrysler han avisado de la posibilidad de un desplome si no reciben miles de millones en concepto de ayuda por parte del Gobierno antes del final de este mes. Ford no necesita liquidez por ahora, pero ha pedido una línea de crédito en caso de que la situación empeore en 2009.

Los legisladores han advertido esta semana en su comparecencia de esta semana en el Congreso que la caída de uno o más de estas tres compañías tendría consecuencias desastrosas en la economía estadounidense, que ya está en recesión.