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El ex presidente de Enron se entrega a la justicia y afrontará 11 cargos por la quiebra de la compañía

Kenneth Lay se ha declarado no culpable de los cargos de fraude y falso testimonio que le han sido imputados

El fundador y ex presidente de Enron, Kenneth Lay, se ha entregado hoy a la policía federal estadounidense (FBI) tras ser acusado ayer por su implicación en el escándalo que hundió en la bancarrota al gigante de los servicios de energía.

Lay, de 62 años, parecía tranquilo al ingresar a las oficinas del FBI en Houston. No realizó comentarios, pero en un comunicado hecho público ayer aseguraba que no había hecho nada incorrecto y que la acusación era injustificada. En consecuencia, el ex presidente de Enron se ha declarado no culpable ante el Tribunal de Houston de los cargos de fraude y falso testimonio que le han sido imputados.

En el auto de acusación divulgado hoy pr el Departamento de Justicia, el Gran Jurado le acusa de engañar a los inversores, a las autoridades y a los empleados de la firma sobre las finanzas del grupo. En el documento, de 65 páginas, se le imputan formalmente 11 cargos, incluidos el de fraude financiero y manipulación de los resultados trimestrales para ocultar la situación de la empresa, antes de que ésta se declarara en bancarrota en diciembre de 2001 y dejara en la ruina y sin trabajo a más de 20.000 empleados.

De forma directa o a través de la compañía, trabajadores o familiares, Lay contribuyó más de 550.000 dólares para las campañas políticas del presidente de EE UU, George W. Bush. Según el servicio de noticias financieras CBS MarketWatch, además, Enron contribuyó 300.000 dólares para la inauguración presidencial de Bush. Más de 250 miembros del Congreso, de ambos partidos, también recibieron contribuciones de Enron, pero tres cuartas partes de los 5,77 millones de dólares dados a candidatos desde 1989 fueron a políticos republicanos.

Enron llegó a la quiebra después de confirmarse que había utilizado una serie de alianzas empresariales para ocultar más de 1.000 millones de dólares en deudas e inflar sus ganancias. En esos momentos, la compañía era la séptima más grande del país y su derrumbe fue el primero de una serie de escándalos empresariales que provocaron un profundo daño a la economía estadounidense.

Kenneth Lay, conocido antes del escándalo por ser una de las personas más cercanas a Bush, no es el único inculpado en la investigación federal que comenzó hace dos años y medio. Jeffrey Skilling, ex gerente ejecutivo de la empresa, y Richard Causey, su director de contabilidad, esperan juicio por conspiración, fraude y realizar transacciones en base a información privilegiada. Ambos se han declarado inocentes y están libres bajo fianza.

Entre los testigos del caso figura Andrew Fastow, quien se declaró culpable de conspiración contable a comienzos de este año. Fastow, sentenciado a diez años de prisión, admitió que concibió sociedades y planes financieros con el fin de ocultar la deuda de Enron y falsear sus ganancias.