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PRÁCTICAS MONOPOLÍSTICAS

Gates asegura que Microsoft es "incapaz" de desarrollar Windows para sus competidores

Los nueve Estados demandantes reclaman que el gigante informático ofrecezca una versión básica del popular sistema operativo para el resto de compañías

El fundador y presidente de Microsoft, Bill Gates, ha defendido hoy personalmente a su empresa de las acusaciones de prácticas monopolísticas que mantienen los nueve Estados que rechazaron el acuerdo entre el gigante informático y el Gobierno, firmado en noviembre de 2001. En su primera intervención ante el juez, Gates ha dicho que Microsoft es "incapaz" de desarrollar la versión de Windows que reclaman los Estados demandantes y que en tal caso, la operación tendría un coste de 10.000 millones de dólares.

En opinión de Gates, dicha sanción "privaría a Microsoft de las partes con mayor valor económico de sus dos productos más importantes, Windows y Office, y provocaría un enorme traslado de los derechos de Microsoft sobre la propiedad intelectual de sus dos productos a sus competidores". Además, estaría obligado a retirar del mercado su actual sistema de exploración estrella.

Los Estados demandantes quieren que la justicia obligue a Microsoft a divulgar algunos de los programas básicos y la información técnica de cómo funcionan Windows y varias de las aplicaciones más populares que operan sobre ese sistema.

Un acuerdo que no evita las prácticas desleales

Los querellantes argumentan que el acuerdo alcanzado con Microsoft deja demasiadas vías de escape y no pone remedio a las prácticas desleales que la firma de Gates ha aplicado durante años para eliminar a sus competidores hasta convertirse en proveedora del sistema operativo que usa el 95% de los ordenadores en el mundo.

El abogado principal de los querellantes, Carl Shapiro, ha dicho que si se permitiera el desarrollo de Office -una de las aplicaciones de Microsoft más populares- para los sistemas operativos Linux y Unix, se restablecería una competencia equitativa.

Esto, según Shapiro, no impediría que Microsoft siga siendo el mayor vendedor mundial de programas para oficinas que trabajan con Windows.

Pero, según Gates, la propuesta de los Estados "socava los tres elementos del éxito de Microsoft, causaría un gran daño a la empresa, a las otras compañías que construyen sobre los fundamentos de los productos de Microsoft, y a las empresas y consumidores que usan programas de ordenadores personales".

El centro de la querella es la forma como Microsoft ha presionado a los fabricantes y vendedores de computadoras, y a los fabricantes de programas de ordenadores para que adecúen sus productos a la configuración de Windows, impidiendo así que sus competidores tengan igualdad de oportunidades en el mercado.

Los Estados que han rechazado el acuerdo entre Microsoft y el Gobierno federal son Iowa, Utah, Massachusetts, Connecticut, California, Kansas, Florida, Minesota y Virginia Occidental, junto con el Distrito de Columbia, donde se encuentra la capital, Washington.