El G-7 tranquiliza a la economía mundial y descarta una recesión
Los ministros de Finanzas de los siete países más ricos confían en la solidez de la zona euro
Miedo a la crisis
Uno de los aspectos más delicados del comunicado final ha sido la referencia a Japón. Pese a las recomendaciones de Lawrence Lindsey, uno de los principales asesores del nuevo secretario del Tesoro norteamericano, de no presionar a Japón, el texto final advierte de que aunque se espera una modesta recuperación, sigue habiendo riesgos de que la economía se oriente a la baja. "En ese contexto, la política monetaria debe seguir asegurando que haya un suministro abundante de liquidez" y "se deben profundizar
Los ministros se curaron en salud a la hora de abordar el problema de los tipos de cambio. "Hemos abordado el tema de la evolución de nuestros mercados financieros y de cambio. Hemos acordado también que los tipos de cambio entre las principales monedas deben reflejar los fundamentos económicos. Seguiremos siguiendo de cerca las evoluciones futuras y cooperando de manera apropiada sobre los mercados de cambio", dice con sumo cuidado el texto pactado, intentando hablar entre líneas.
Advertencia a Rusia
Probablemente por eso los Siete animaron a Rusia a aprovechar ese buen momento para dar un empujón a las reformas pendientes, liberalizar más su economía, poner el acento en la lucha contra el lavado de dinero, abrir los mercados de servicios -como el eléctrico- y aumentar la protección de los derechos de los pequeños accionistas.



























































