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Entrevista:Mateo Gil / | Director de cine | DOS ISLAS EN 72 HORAS

Paisajes con los pelos de punta

Mateo Gil no podía empezar mejor 2012: 11 nominaciones a los Premios Goya por Blackthorn. Sin destino. Su timidez es proverbial. "Me da pavor la gala, todavía se me pueden cruzar los cables y huir de España esos días", dice riendo. Gil, nacido en Las Palmas de Gran Canaria y guionista habitual de Alejandro Amenábar, atesora ya cuatro estatuillas a sus 39 años. "El primer guión que escribí con 23, Aguas muertas, lo situaba en un espacio casi mitológico inspirado en la zona de la isla entre Agaete y La Aldea. Trataba sobre dos hijos que heredaban el conflicto de sus padres por la propiedad del agua. Incluía una persecución por la carretera llena de curvas que une los dos pueblos. El lugar era ideal para ambientarla; una naturaleza impresionante en un entorno poco poblado y turismo incipiente". Gil vive en Madrid desde hace 20 años. "Hoy ha cambiado todo en las islas. Soy hijo de un pequeño agricultor y en mi infancia vivíamos en una calle de casuchas rodeadas por un descampado. Canarias era entonces menos España, menos Europa. Hoy todo son viviendas. Para bien y para mal, la ayuda europea y la televisión han contribuido a homogeneizarlo todo. Pero, pese a todo, Canarias sigue siendo un plató natural fantástico para rodar".

En su opinión, "el paisaje de las Cañadas del Teide, en Tenerife, pone los pelos de punta". Y añade: "En Gran Canaria, solo el oeste me produce sensaciones parecidas. Entre Agaete y Mogán aún se conserva esa magia".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 3 de febrero de 2012