De Andrés sufre la 'cara B' del 'efecto Moncloa'

Los cambios en Dependencia, fiscalidad y Garoña irrumpen en la agenda alavesa

Las cosas se complican para el equipo de la Diputación de Álava, encabezado por el popular Javier de Andrés, cuando apenas cumple seis meses de una legislatura ya de por sí resbaladiza por una aritmética que deja a su Ejecutivo en minoría y sin socios claros para atajar los vaivenes de la economía ante la crisis.

El primer tramo de la era De Andrés se ha caracterizado por la discreción y la aprobación de sus primeros presupuestos gracias a las posturas de PSE y PNV, "uno de los acuerdos más amplios en años", recalcan en el ente foral. Poco más se puede destacar de un Gobierno que afirma estar en "economía de guerra" y no pone la mano en el fuego por nada a la espera de ver si la recaudación se recupera y cómo evoluciona la economía europea. Cuando se les pregunta si se mantendrá el nivel actual de prestaciones sociales, fuentes oficiales responden: "Si en febrero las arcas se recuperan no habrá ningún problema, pero si sucede lo contrario, habrá que replantearse todo".

El Ejecutivo cumple seis meses de una legislatura ya de por sí resbaladiza
"Si la recaudación no se recupera, habrá que replantear todo", advierte el Gobierno

En paralelo, las medidas que el PP vaya tomando en Moncloa tienen el potencial de convertir los próximos meses en un campo minado para el Ejecutivo foral. Tres frentes abiertos por el Gobierno central estarán en el centro de la agenda política alavesa en los próximos meses: los cambios tributarios, la demora en el calendario en la aplicación de la Ley de Dependencia -hasta ahora Álava había cumplido de forma ejemplar- y la intención de prolongar el funcionamiento de la central nuclear de Garoña. La oposición, que considera "pobre" y "escaso" el balance estos seis meses, no dudará en aprovechar la ocasión para desgastar al Gobierno: si se pliega a lo que llegue desde Madrid, tildará lo ocurrido de "seguidismo"; si va por libre, el PP alavés, que tiene un ancla fuerte en Madrid a través del portavoz del Congreso, Alfonso Alonso, tendrá que explicar los motivos de sus contradicciones. Todo, mientras sus posibles apoyos en Juntas Generales también se ven expuestos a lo que ocurra en otras instituciones -el PSE , en el Gobierno vasco y el PNV en la Diputación de Bizkaia, por ejemplo-.

"No van a ser meses fáciles para Javier de Andrés, porque siendo minoritario no ha sido capaz de trabar ninguna relación de confianza para la legislatura. A nosotros no puede acudir, porque aspiramos a sustituirle", asegura el portavoz del PNV en el legislativo foral, Ramiro González. Los peneuvistas han tardado poco en abrir fuego sobre las consecuencias que tendrá los cambios en Dependencia, exigiendo que se siga implantando el calendario de grados y niveles de dependencia "como establece la ley". "Nos preocupan mucho las consecuencias que puede tener en nuestro territorio, ya que puede suponer una pérdida de prestaciones a personas que hoy las reciben", añadieron los peneuvistas esta semana.

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Fuentes forales recalcaron que están "evaluando" la situación de los dependientes moderados para 2012 y 2013, pero recalcan que "en ningún momento" las personas a las que ya se les ha reconocido el derecho pueden perder la prestación.

"Estaremos en contra de que Álava retroceda, veremos lo que hace, pero la atención a dependientes no es solo una obligación, también crea empleos en un momento difícil", añade por su parte la portavoz del PSE en Juntas Generales, Cristina González. En líneas generales, los socialistas creen que el Ejecutivo actual es un gobierno "sin iniciativas ni medidas contra el paro o para reactivar la economía". "Con las subidas de impuestos, todo su discurso se ha ido al garete, así que tendrán que resituarse", añade González.

"Nosotros no queremos una reforma fiscal que sirva solo para maquillar cuentas, sino una basada en la progresividad. Ese será uno de nuestros caballos de batalla", explica el portavoz de Bildu, Gorka Ortiz de Urbina, "Tenemos un sistema social mejor que el de los herrialdes vecinos y no vamos a tolerar que se desmantele por hacer seguidismo a Madrid", añade.

La subida de impuestos planteada por el Gobierno central deja al Gobierno foral ante la curiosa paradoja de que el modelo tributario planteado en Gipuzkoa -pactado por el gobierno de Bildu y el PSE- se acerca más al de España que el de Álava y Bizkaia, donde PNV y PP pactaron una reforma que deja a ambos territorios con una menor presión fiscal sobre las rentas más altas que en el resto de España. Queda por ver cómo se resitúan ante el nuevo escenario, en el que otros de los puntos a seguir será la critica situación financiera de varios ayuntamientos.

En opinión de Ezker Batua, el balance del Gobierno se resume en "el abrazo que las derechas, PP y PNV, se han dado" tanto en materia tributaria como en la cuestión presupuestaria, dando la impresión de que el territorio ha sido objeto de un intercambio de cromos Álava-Bizkaia. entre ambas.

"El propio Rajoy está tomando medidas contrarias a su discurso. Estamos ante una crisis global que nos supera a todos. Sobre los retos que nos esperan a partir de ahora, puede que haya que tomar ajustes aquí, independientemente de lo que ocurra en Madrid. Y está bien que la oposición nos ponga deberes o señale contradicciones, pero nosotros tenemos que gobernar", replican desde el Gabinete De Andrés.

Javier de Andrés interviene en el tradicional pleno de Santa Catalina, en la Juntas Generales de Álava.
Javier de Andrés interviene en el tradicional pleno de Santa Catalina, en la Juntas Generales de Álava.FRANCISCO ARROYO

Energía nuclear durante el 'año verde'

"No entiendo por qué De Andrés se empeña en lo de Garoña. La postura de Maroto [alcalde de Vitoria, contrario a la prórroga del funcionamiento de la central] es mucho más inteligente, aunque sea de cara a la galería, evita el desgaste, porque todo el mundo en Álava quiere que la cierren". Así opina uno de los adversarios del diputado general, Javier de Andrés, cuando se le pregunta sobre las consecuencias que tendrá la intención del ministro de Industria, José Manuel Soria, de prolongar hasta 2019 la vida de una central situada en Burgos, pero a 45 kilómetros en línea recta de Vitoria. Su reactor es del mismo diseño que uno de los que fallaron en la catástrofe del pasado año en Fukushima, la peor desde Chernóbil en 1986. La central más antigua de España en activo, y la que menos energía produce, es motivo recurrente de debate en la arena política alavesa. De momento, el Gobierno central se ha limitado a pedir un informe al Consejo de Seguridad Nuclear que ya dio luz verde en 2009 a que la central, siga otros diez años abierta siempre y cuando introduzca una serie de medidas y mejoras en sus instalaciones. "Nos alinearemos con lo que diga el CSN, esta es una decisión técnica", afirman desde la Diputación alavesa cuando se les plantea la cuestión, sobre la que carece de competencias. El contraste entre la anterior Diputación, que abanderó el "no" a Garoña en varias ocasiones, con la postura del actual Ejecutivo foral no contribuirá a apaciguar los ánimos, con todos los demás partidos a favor del cierre -el tema ha sido tratado varias veces en Juntas-. Todo, en un año en el que Vitoria ejercerá como embajadora verde europea.

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