Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Los islamistas consolidan su victoria en las legislativas de Egipto

Los Hermanos Musulmanes y los salafistas logran dos tercios de los votos

Las elecciones parlamentarias egipcias están próximas a su final con claros vencedores: los islamistas. A falta de celebrarse la ronda final de la última vuelta electoral, de las tres en las que se ha escalonado el proceso, los Hermanos Musulmanes se alzan como los vencedores tras aglutinar más del 35% de los votos en cada una de las tres primeras vueltas. En segundo lugar están los salafistas, de tendencia radical, que han logrado colarse por delante de formaciones históricas como el Wafd, y de las liberales de cualquier signo político. De ese modo, los partidos de corte islamista -que han cosechado entre el 60% y el 70% de los votos- serán los que más influencia tengan en la elección de la comisión constitucional que tendrá que designar el nuevo Parlamento egipcio.

Estos resultados han sembrado el miedo entre los sectores laicos

MÁS INFORMACIÓN

En esta fase se ha registrado una alta participación, que ha rondado el 62%, de los 14 millones llamados a las urnas, cifra muy similar a la de las jornadas previas, según explicó el máximo responsable de la Junta electoral, Ibrahim Abdel Moez, durante una conferencia de prensa.

La victoria islamista ha encendido el miedo en los sectores laicos de la población, que temen que utilicen esa posición para convertir Egipto en un Estado Islámico. Algo que se han apresurado a desmentir la cofradía religiosa, aunque no así los salafistas. El Partido de la Libertad y la Justicia (PLJ), brazo político de los Hermanos Musulmanes, ha intentado aplacar esa preocupación manifestando su intención de pactar con todas la formaciones políticas. En un comunicado hecho público hace unos días en su página web instó a construir "un Parlamento equilibrado que represente a todo el pueblo".

Quienes ven con mayor cautela el barrido electoral islamista es la comunidad copta egipcia. Tal vez para calmar esa preocupación, representantes del PLJ asistieron en la noche del pasado viernes a la celebración de la Misa del Gallo que conmemora la Nochebuena copta (que coincide con el día de Reyes). Por primera vez en la historia los islamistas Hermanos Musulmanes y los salafistas se sentaron en la bancada de la catedral de San Marcos, en El Cairo, donde el líder del PLJ, Mohamed Morsi, estrechó la mano del Papa Shenouda III, patriarca de la Iglesia egipcia.

Las elecciones han estado salpicadas de brotes intermitentes de violencia cuando el Ejército reprimió las protestas que pedían el fin del Gobierno que dirige la Junta militar desde la caída de Hosni Mubarak.

Dichos enfrentamientos se saldaron con más de 60 muertos y casi 2.000 heridos, muchos de ellos de bala. Los islamistas han criticado las actuaciones de las fuerzas de seguridad. Sin embargo, se han mantenido alejados de las manifestaciones oficialmente, más preocupados por el proceso electoral, algo que ha suscitado críticas entre los manifestantes que mantenían la presión en la plaza de Tahrir y sus alrededores.

Esta postura también ha alentado las sospechas sobre una posible alianza entre los militares y los islamistas que permita a los primeros conservar los privilegios que han ostentado desde el golpe de Estado de 1952. Algo que niegan tajantemente los Hermanos Musulmanes que, sin embargo, se han alineado con el Ejército y han evitado una confrontación con el mariscal Mohamed Husein Tantaui, al frente de la junta militar.

Nueve provincias, Daqahliya, Gharbiya, Qalioubiya, Minya, Qena, Sinaí Norte, Sinaí Sur, Al-Wadi Al Gadid y Marsa Matruh celebrarán la ronda de desempate los próximos 10 y 11 de enero para dilucidar escaños asignados por el sistema mayoritario y en el que ninguno de los candidatos ha obtenido la mayoría absoluta. Se pondrá así el punto final a las primeras elecciones democráticas en los últimos 60 años.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 8 de enero de 2012