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Entrevista:ALMUERZO CON...ALEJANDRO HARTMANN

"Cuba y España son una misma cosa"

El historiador de Baracoa busca sus orígenes en el Archivo de Indias

Le acaban de distinguir dos reyes -el de España, Juan Carlos I, y el de Bélgica, Alberto II- con encomiendas y medallas por su trabajo como historiador de Baracoa, la primera villa fundada en Cuba por Diego Velázquez, allá por el 15 de agosto de 1511. Lleva más de 30 años dedicado a investigar sobre su ciudad y a explorar en bibliotecas y cuevas, los últimos tres meses metido en el Archivo de Indias, en Sevilla, y la última semana en el Archivo Histórico Nacional, pero ahora Alejandro Hartmann está concentrado en la purrusalda del menú de la Residencia de Estudiantes y aparca los temas históricos. "Yo prefiero cualquier potaje a una langosta", dice, como buen cubano que es.

Se recrea con la comida, pero más con la memoria. "Esto para mí es un sueño, lo más avanzado del pensamiento español pasó por aquí... Buñuel, Dalí, Juan Ramón, Lorca...". Se detiene y se inspira con la cuchara en la mano... "Las piquetas de los gallos / cavan buscando la aurora / cuando por el monte oscuro / baja Soledad Montoya". Pensamiento, pero también ciencia; Hartmann no sabía que en este mismo lugar hace justo ochenta años el capitán de ingenieros Francisco Iglesias Brange presentó al lado de Gregorio Marañón su proyecto de expedición al Amazonas, empresa científica pionera en la época que no llegó a realizarse pero que fue una de las más ambiciosas de la Segunda República. "¡Es increíble, chico! Yo formé parte de una expedición similar, En Canoa del Amazonas al Caribe, en 1987. Recorrimos más de 13.000 kilómetros remando para reconstruir cómo fueron los desplazamientos y migraciones de las comunidades arahuacas que propiciaron el poblamiento de las Antillas".

Llegan los chipirones en su tinta -otro de sus platos favoritos- y confiesa que ser historiador en Cuba tiene sus complicaciones, aún más en Baracoa, situada a 1.000 kilómetros al este de La Habana. Como la mayoría de sus compatriotas, Hartmann no tiene Internet y sus investigaciones las ha hecho a pulso -"ya se sabe, en Cuba hay que inventar", bromea-, por eso considera un lujo los últimos tres meses que ha pasado en el Archivo de Indias gracias a una beca de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo. "El primer día que entré al archivo fue emocionante. Ha sido una aventura, he encontrado una documentación valiosísima", dice, y, ya poseído, abandona de nuevo el plato.

"Me llevo más de 2.000 fichas y copias de numerosos documentos que hasta ahora eran desconocidos en Cuba". Desde "la descripción hecha por el teniente gobernador de la plaza a Someruelos, el capitán general de Cuba, de cómo fue el último combate en Baracoa contra los corsarios ingleses, el 27 de julio de 1807", a legajos que acreditan "la fecha precisa de la llegada de los primeros franceses a Baracoa después de la revolución de Haití" -a estas alturas los chipirones se han quedado tiesos.

Hartmann habla de su ciudad y se le iluminan los ojos. "Por Baracoa comienza la historia de Cuba. Fue la primera villa, su primer alcalde fue Hernán Cortes y Colón plantó aquí la Cruz de la Parra, única de las 29 cruces que dejó en América que se conserva". Al llegar el flan confiesa: "Me he sentido como en casa, Cuba y España son la misma cosa". Mañana regresa a Baracoa, por eso vuelve corriendo al archivo. No hay tiempo que perder.

Residencia de Estudiantes. Madrid

- Dos menús: purrusalda y chipirones en su tinta. Pan, vino tinto, agua y cafés.

Total: 34,69 euros

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 5 de enero de 2012

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