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Una pica en el Viejo Continente

Al viejo imperio español de los siglos XVI y XVII, poner una pica en Flandes (soldados) para combatir la rebelión en los Países Bajos le salía muy caro. El esfuerzo, poco rentable a la postre, respondía más a razones políticas que económicas. Sin picas, pero con dólares y euros amasados por mano de obra barata, China, el gran imperio del siglo XXI, ha decidido tomar posiciones allí donde hay materias primas o posibilidad de controlar sus canales comerciales. Lo hace por razones económicas, para alimentar un horno que demanda energía de forma insaciable. China no mira el precio. Lo importante es poner la pica en Flandes. Así lo acaba de demostrar la compañía estatal China Three Gorges Corporation (CTGPC) con la compra al apurado Estado portugués del 21,35% de la eléctrica EDP.

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La empresa china ha pagado por la joya del sector público luso 2.693 millones de euros. Con ese dinero ha adquirido un paquete de acciones (21,35%) que, en principio, no se traducirá en asientos en el consejo ni en cambios en la dirección de la compañía. El precio pagado por acción supera en un 53% la cotización de las acciones de EDP el miércoles. ¿Caro? Depende.

La salida al exterior de las empresas chinas en busca de materias primas, más notable desde finales de los 90, ha tenido éxito en África y en América Latina (acuerdo Sinopec-Repsol, por ejemplo), pero ha encontrado tapones. En Europa, las empresas chinas no tenían presencia hasta el desembarco en Portugal y en Norteamérica, la desconfianza hacia la potencia asiática es más que notable. Así que, China ha decidido aprovechar la gran oportunidad que le brinda el desplome de las finanzas públicas en el Viejo Continente y avanzar posiciones. En la partida, lo de menos es el dinero.

Con la compra, que el principal banco asesor de la compañía china, Credit Suisse, califica como "la mayor inversión internacional de una empresa energética china", CTGPC mira a tres áreas geográficas prioritarias: Europa, América Latina y EE UU. Para entender su interés, hay que desmenuzar la operación. EDP, en efecto, tiene presencia directa en España, donde es dueña de HC (la antigua Hidrocantábrico) y en Brasil (un millón de clientes y 1.000 MW de producción). Pero EDP, además, tiene una filial de renovables, EDP Renováveis, que desarrolla proyectos de energías limpias, especialmente parques eólicos, en Estados Unidos (3.323 MW de potencia instalados), Brasil (84 MW) y España (2.194 MW). La filial de renovables es una perfecta puerta de entrada para avanzar en nuevos mercados una vez asegurada la pica en el sur de Europa. En la jugada, el precio sólo es una parte de la estrategia.

Nuevos mercados y nueva tecnología. Es justo lo que necesita una economía en expansión como la china, primer consumidor mundial de energía, que tiene un plan quinquenal 2011-2015 en marcha para asegurar su crecimiento. A China no le basta con las asociaciones estratégicas anudadas con Brasil, México, Argentina y Perú desde 2000. Quiere más porque necesita más. El movimiento en Portugal no es uno más. China ha conseguido salvar el muro europeo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 23 de diciembre de 2011.

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