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Crítica:cine

Los que acechan en el sótano

El telefilme Don't be afraid of the dark, dirigido en 1973 por John Newland con guion de Nigel McKeand, alimentó hasta tal punto los miedos infantiles de Guillermo del Toro, uno de los nombres clave del fantástico contemporáneo, que llevaba tiempo acariciando la idea de hacer una nueva versión de la insistente pesadilla. El nombre de Del Toro se ha convertido en algo así como una garantía para el género: también es el indicativo de una sensibilidad, enraizada en el horror gótico pero con gran conciencia de la forma -el mexicano sabe que el terror es, ante todo, una cuestión de puesta en escena-, profundo conocimiento de la tradición -esos frecuentes ecos Lovecraft- y un sentido del espectáculo muy contemporáneo.

NO TENGAS MIEDO A LA OSCURIDAD

Dirección: Troy Nixey.

Intérpretes: Guy Pearce, Katie Holmes, Bailee Madison, Jack Thomson, Garry MacDonald, Eddie Ritchard.

Género: terror. Estados Unidos, 2010.

Duración: 99 minutos.

Todas esas claves se integran en el armónico, preciosista y atmosférico espíritu serie B que parece reivindicar el debutante Troy Nixey, reputado historietista, en No tengas miedo a la oscuridad. Casi clásica historia de casa encantada con secreto lovecraftiano en sus conductos de ventilación, la ópera prima de Nixey quizá suene reiterativa a quien recuerde las muy superiores El espinazo del diablo y El laberinto del fauno, pero su solidez como cuento de terror de escalofriante eficacia anda parejo a su cuidadísimo y deslumbrante estilo. Sí, algunos aspectos del toque Del Toro empiezan a sonar a fórmula -la mirada infantil en conexión con lo sobrenatural, la relectura perversa del imaginario de los cuentos de hadas (aquí el Ratoncito Pérez o el hada de los dientes de leche)-, pero No tengas miedo a la oscuridad está lejos de ser una película de terror del montón: el negrísimo prólogo y la secuencia donde la niña se enfrenta a las criaturas en la bañera revelan en Nixey a un esteta capaz de detectar el fulgor de lo bello en el corazón mismo de lo siniestro.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 23 de diciembre de 2011