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La supuesta amenaza de Martín a Jove enreda el juicio

Los testigos no aclaran qué información tenía la tasadora

Los abogados que estos días interrogan a los testigos en el juicio de Martinsa contra Manuel Jove buscan desesperadamente el rastro de unas fichas. Son las que supuestamente utilizó la empresa Richard Ellis para emitir el informe que valoraba los 770 activos de Fadesa y que, según la acusación, contenían información falsa que inflaba el precio de la compañía que Fernando Martín compró en septiembre de 2006. Bernardino Hernández Póveda, responsable con Jove de la gestión del suelo y uno de los 12 testigos citados ayer por la defensa en el Juzgado de lo Mercantil de A Coruña, aseguró que esas fichas, que contenían información sobre cada solar o cada promoción en marcha, "estaban en la compañía", y que cada departamento poseía su propia red informática donde se almacenaban, a la vista de los directivos, al igual que "en carpetas azules".

Empleados de Jove apoyan su versión sobre que Martín lo amenazó

"Un libro describía el estado de cada propiedad", asegura un exdirector

Varios testigos dijeron que las conclusiones del informe supuestamente erróneo por el que Fernando Martín reclama 1.576 millones y que negó haber conocido hasta 2010 -después de que el juez lo reclamase- se utilizaron para que los bancos le refinanciaran la deuda a Martinsa meses después de cerrar la operación. La exjefa de contabilidad, Ángeles Gestal, insistió en que el contenido de esas fichas se usaba incluso para informar a los analistas. Pero lo que los testigos no confirman es que esos documentos fueran efectivamente el soporte de la valoración que realizó la consultora.

Es un detalle importante, porque la acusación sostiene que tanto Jove como su consejero delegado, Antonio de la Morena, mintieron a la empresa externa. Esta, a su vez, protegió su responsabilidad añadiendo una salvedad en la tasación en la que admitía que no había comprobado los datos ya que simplemente se limitaba a exponer la información facilitada por la promotora inmobiliaria. Curiosamente, ningún representante de Richard Ellis asistirá al macrojuicio porque, según Martinsa, "en ningún momento se cuestiona su trabajo sino la veracidad de la información que utilizó".

Los testigos de Jove insistieron en que el diagnóstico sobre cada una de las propiedades de la empresa se iba actualizando "cada seis meses". Al margen de ello, Hernández Póveda aseguró que, semanas después de cerrar la operación, Fernando Martín convocó en A Coruña a todos los directores de zona para conocer a fondo el negocio que tenía entre manos. ¿Se les preguntaba por los activos? "Sí, activo por activo". Dijo que Javier Torres, hombre de confianza de Luis Cuevas, a su vez fichado por Martinsa, "controlaba todo el negocio de las promociones" y que se confeccionó un libro que describía el estado de cada propiedad de la empresa. Actualmente a sueldo de Jove en una filial de Inveravante, Hernández aseguró que, tras el desembarco de Martín, "en tres o cuatro semanas" hubo un cambio radical de poder y de rumbo de la compañía.

Los letrados también se pararon en otro punto que está enredando el juicio desde que Jove dijo, en la primera sesión, lo siguiente: "Después de la venta, me llama Fernando Martín un día y me dice que necesita 200 millones, que si no me ponía una demanda".

El exconsejero delegado de Fadesa José Luis Matías Sarmiento aseguró ayer que Jove le pidió ayuda para desactivar la amenaza. "Hablamos de la necesidad imperiosa que tenía Martinsa de hacer unos pagos [de su deuda] y Jove exigió que a cambio renunciase a emprender acciones para que no se volviera a repetir. Yo le dije: ¿es necesario? [pagar esa cantidad]. Pero él no quería tener ningún problema, no quería salir en los medios". Por no salir en los periódicos, según esa versión, el empresario gallego estuvo dispuesto a comprar seis hoteles y dos solares tras gastarse 200 millones de euros.

En los mismos términos se expresó ayer otro testigo, Francisco Javier Acebo Sánchez, estrecho colaborador de Jove que ocupó asiento en el consejo como secretario de Fadesa durante casi una década. "Manuel Jove estaba muy sensible, se habían levantado muchos elementos mediáticos. La posición del comprador era muy exigente, muy contundente. Estábamos tan sensibles que [a cambio de los 200 millones] pusimos una cláusula de renuncia para que se liberara de los riesgos".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 21 de diciembre de 2011