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Entrevista:ÁNGELA MOLINA | Intérprete de 'La commune'

"La televisión es el timón cultural"

La realidad social de los suburbios franceses y la existencia de unos individuos cuya trayectoria vital es la caída libre. Estos son los peligrosos e intrigantes caminos por los que transita La commune, producción que TNT (dial 24 de Canal +) emite los sábados (23.45). La serie, dirigida por el cineasta Philippe Triboit sobre un guion de Abdel Raouf Dafri -autor del libreto de la película de Jacques Audiard Un profeta-, narra en ocho capítulos los esfuerzos de un expresidiario rehabilitado, Isham Amadi, que regresa, entre el recelo y el agradecimiento, a su barrio tras 20 años para ayudar a sus "hermanos de miseria". Contará con la ayuda de un médico y una abogada italiana, una combativa mujer encarnada por la actriz española Ángela Molina.

Pregunta. ¿Qué le enganchó de esta historia de ambientes sórdidos y durísimas realidades sociales?

Respuesta. Es una serie muy fuerte, con un contenido actual que no tiene miedo en meter el dedo en la llaga, pero realizada con mucha sensibilidad y gran lucidez. Philippe Triboit, el director, es un poeta que sabe crear mucha realidad y logra un ambiente de trabajo muy sano.

P. Los que ya han tenido ocasión de verla la califican como la The wire francesa.

R. Totalmente, lo es. Creo que es importante que la juventud vea una serie como esta. A mis hijos, que ya son gente de 30 años, también les ha gustado muchísimo.

P. Usted da vida en esta historia a una mujer que se ha hecho respetar con el paso del tiempo pero que tiene que cargar con un duro pasado. ¿Qué destacaría de su papel?

R. Es un personaje solitario, una abogada italiana que ha sido expulsada de Argentina por la dictadura criminal, torturada, que se va sin nada y que en su nueva parada, París, trabaja con la gente más necesitada, personas aterrorizadas por su cruda realidad.

P. Pero, ¿qué tienen este tipo de personajes de fuerte carácter que tanto se han prodigado en su filmografía?

R. Yo me guío por este tipo de personajes, me nutro de ellos, los respeto muchísimo.

P. Después de su larga trayectoria cinematográfica, ¿cómo se enfrenta una actriz de contrastada calidad al medio televisivo?

R. Soy de las que creo que mi oficio no cambia en absoluto haciéndolo en otro medio. Para mí, cuanta más gente vea mi trabajo, mejor. Para eso la televisión es fundamental y habría que cuidarla mucho porque es un tesoro cultural. Es el timón de la cultura, lo que la gente puede ver y compartir a través de este elemento que tenemos todos en casa.

P. ¿Cómo recibió la serie el público francés?

R. Muy bien, alcanzó unos excelentes índices de audiencia, arrasó en su día. Tal fue la aceptación que rápidamente se propuso hacer una segunda temporada pero, inexplicablemente, nadie se atrevió a producirla. Fue una gran sorpresa.

P. ¿Cree que en el mercado televisivo hay espacio para producciones no americanas del tipo de La commune?

R. Estas producciones son como un caleidoscopio, es la misma función, igual de motivante, la misma belleza, el mismo rigor, calidad, necesidad e intención. Lo que si viene con retraso, como siempre, es la distribución, que tendría que ser más fluida. Hay que arriesgar más para que las producciones europeas de calidad estén al alcance de todos. Tenemos un público televisivo muy inteligente y fiel que demanda series de calidad, interesantes.

P. Hablemos ahora de series españolas. ¿Qué depara la nueva temporada de Gran reserva (TVE), donde usted se mete en la piel de doña Sofía Reverte?

R. Estamos rodando todavía la nueva temporada. Creo que en estos capítulos los guiones están mucho más cuidados, en definitiva, son mejores. Han indagado más en el detalle y en otras esferas de lo cotidiano. Me gustaría que Gran reserva siguiese en el futuro por esa línea.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 18 de diciembre de 2011