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El PNV salva las cuentas de Garitano a cambio de seguir con la incineradora

Bildu acepta diferir seis meses la decisión sobre la planta de basuras

Bildu ha tenido que suavizar su resistencia a la construcción de la incineradora de Zubieta, a la que se oponía frontalmente, para conseguir a cambio el apoyo del PNV a los presupuestos de Gipuzkoa para 2012. El Gobierno foral que preside Martin Garitano ya no habla de aplicar una moratoria de cinco años a la polémica planta de combustión de basuras, como proclamaba en la campaña electoral y al comienzo de esta legislatura. Ahora acepta abrir un periodo de "análisis" durante seis meses, hasta junio de 2012, para lograr un acuerdo político sobre el sistema de gestión de los residuos de esta provincia, sin descartar que finalmente se opte por la incineración.

Esta transición que hace la coalición abertzale es la penitencia que le ha puesto el PNV para compensar la generosa ayuda que esta formación le ha brindado para facilitar la aprobación de los primeros presupuestos elaborados por Bildu en Gipuzkoa. Además del tema de la incineradora, en la negociación que cerraron estas dos fuerzas el pasado domingo por la noche también se pactó incluir una partida de ocho millones de euros para apoyar a las empresas. A las primeras de cambio, seis meses después de ser desalojado de la Diputación, el PNV, principal partido de la oposición, da oxígeno suficiente para un año a los soberanistas, que gobiernan en minoría en este territorio.

El PP pregunta a Olano "a qué está jugando" con un pacto tan "rácano"

Los artífices del acuerdo económico se arrogan un acto de responsabilidad

El Consorcio de Residuos analizará un solución a la gestión de basuras

El proyecto de presupuestos de Gipuzkoa para 2012, obra de Bildu, superó ayer el debate de totalidad en las Juntas Generales al quedar rechazadas las enmiendas que habían presentado el PSE y el PP. El PNV, que retiró justo antes del pleno su enmienda a la totalidad, propició con su abstención que las cuentas forales no fueran devueltas a la Diputación.

Tanto Bildu como el PNV se proclamaron vencedores de una negociación "larga e intensa", en palabras del portavoz peneuvista, Markel Olano. Garitano, que no quiso valorar ante los periodistas el alcance del acuerdo presupuestario, aseguró en el pleno que se trata de un paso "muy importante" para empezar a "cambiar las cosas". Ambos se atribuyeron un ejercicio de "responsabilidad".

Bildu gana tiempo para modular su discurso contra la incineradora. Logra seis meses de plazo para fijar su posición definitiva sobre la polémica de las basuras. Por su parte, el PNV hace alarde de que vuelve a ser el partido que da estabilidad a las instituciones y es capaz de hacer una "oposición constructiva". Este partido no tuvo reparo en dar ayer vía libre a las cuentas de Bildu pese a que Garitano ha sido muy crítico con la herencia recibida de Olano, al que ha acusado en más de una ocasión de "hipotecar" los recursos forales de los próximos años por basar su gestión en agotar los ahorros de la Diputación y elevar el nivel de endeudamiento. El diputado general se lo volvió a recordar ayer mismo, poco antes de recibir el espaldarazo del PNV.

El acuerdo económico Bildu-PNV se sustancia en dos cuestiones básicas: por un lado, la inclusión de una partida de ocho millones, ampliable en otros dos, para un plan anticrisis de apoyo a las empresas, y por otro, centralizar todas las decisiones referidas a la incineradora en las Juntas, donde son mayoría los partidos que apoyan este sistema de tratamiento de los residuos.

Este pacto tuvo su reflejo en la reunión que celebró por la tarde el consejo de administración del Consorcios de Residuos de Gipuzkoa, controlado en más del 80% por Bildu. Este organismo, formado por la Diputación y los Ayuntamientos del territorio, acordó proponer a la Asamblea la "suspensión" durante seis meses del contrato de ejecución del Centro de Gestión de Residuos de Zubieta, que incluye la incineradora. El presidente del consorcio y diputado de Medio Ambiente, Juan Carlos Alduntzin, explicó que el contrato firmado con la UTE contempla la opción de suspender su ejecución durante medio año sin indemnizar a las adjudicatarias. El contrato no se resuelve, como pretendía Bildu para paralizar la incineradora, sino que se deja en suspenso para estudiar mientras tanto las "alternativas de gestión de los residuos y mejorar el sistema de recogida".

Respecto al acuerdo de dejar la decisión en manos de las Juntas Generales, Alduntzin precisó que los Ayuntamientos y las mancomunidades, competentes en la gestión de las basuras, no están obligados a cumplir las resoluciones adoptadas por el Parlamento provincial.

El pacto presupuestario "paraliza Gipuzkoa"

El acuerdo presupuestario alcanzado por Bildu y el PNV en Gipuzkoa suscitó malestar en el resto de partidos pese a que sus portavoces ya habían asumido días antes que el pacto iba a ser un hecho. La socialista Rafaela Romero incidió en que "los corresponsables de la paralización de Gipuzkoa son ahora [Markel] Olano y [Martin] Garitano", aunque fue más crítica con el primero: "Se ha pasado al no de Bildu a todos los proyectos estratégicos". Y acusó a la formación peneuvista de hacer "un regalo político navideño a Bildu como auténtico despropósito en el fondo y la forma".

El portavoz del PP, Juan Carlos Cano, preguntó al PNV "a qué está jugando" al apoyar los presupuestos de Bildu, porque "sabe que no son buenos" y además "están en manos de quienes están provocando una desconfianza empresarial peligrosa para el futuro de la actividad económica y social" de Gipuzkoa. Lamentó que el PNV haya apoyado las cuentas de Garitano a cambio de "un rácano compromiso" y un "acuerdo ambiguo" sobre la incineradora de basuras.

La representante de Aralar, que calificó de "muy pobre" el presupuesto elaborado por Bildu, confió en que sean unas cuentas "de transición" que permitan abordar "un cambio de modelo económico y social".

Tras salvar el escollo del debate de totalidad, el proyecto presupuestario de Bildu sigue ahora su tramitación en la Comisión de Hacienda de las Juntas, que debatirá las enmiendas parciales -inicialmente eran un total de 400- presentadas por todos los grupos. El dictamen final se someterá a votación en el pleno que se celebrará el próximo 23 de diciembre. Las cuentas totalizan 679,5 millones de euros de gestión para los departamentos de la Diputación, un 13,3% inferior al del presente ejercicio, elaborado por el anterior consejo de diputados del PNV y Hamaikabat.

Paradójicamente, el PNV apoyará la política de gastos de la Diputación y se opondrá al sistema de recaudación -la reforma fiscal-, mientras que el PSE respaldará los ingresos tributarios y, en cambio, rechazará las partidas de gasto de los presupuestos forales.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 13 de diciembre de 2011

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