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Duarte se desdice y niega que regalara un Porsche a un diputado del PP

Entregó documentación del coche, que en las escuchas decía tener "preparada"

"Absolutamente inocente". Todavía imputado por cohecho y tráfico de influencias, el exdiputado del PP Javier Escribano Rodríguez abandonó ayer muy sonriente el juzgado de Ferrol tras declarar durante tres horas y media ante el juez instructor. No contestó a todas las preguntas que le formuló el magistrado y se esforzó en negar categóricamente que el empresario Fermín Duarte, propietario de Manmer, SL y también imputado, le hubiera regalado un Porsche para que intercediera por su firma de áridos ante la Xunta, tal y como sostiene el informe policial que recogía decenas de conversaciones telefónicas intervenidas a ambos.

Duarte corrobora la versión de Escribano y niega que hubiera sido un "regalo" a cambio de favores políticos, tal y como él mismo le confesó a su hermana el 18 de julio en una de esas escuchas. "El Porsche lo he tenido que regalar a cambio de alguna gestión, ¿sabes? Esto funciona así, donde hay funcionarios hay corrupción", se despachaba entonces el empresario.

El exparlamentario alega que su caso es una "maniobra" para "tapar" a Blanco

El abogado de Duarte reduce la causa a un "problema administrativo"

El político popular se mostró ayer "muy satisfecho" de haber podido declarar y aportar "la documentación que demuestra mi inocencia". Sostiene que le compró legalmente el coche a Duarte en abril por 10.360 euros tras contactar casualmente con él a través de Internet. Duarte respalda su versión y ambos declararon que antes del coche "no existía relación personal entre ellos".

Las versiones coordinadas que le ofrecieron ayer al juez coincidían en colocar el Porsche como nexo de la relación y objeto de la compraventa y nunca como prebenda. El exdiputado también entregó en el juzgado un lote de papeles para tratar de justificar la adquisición del Porsche, del que se deshizo tras el verano -posiblemente cuando recibió el soplo de la investigación- y que "cambió" por un Mercedes CLK.

El 22 de octubre, una semana antes de que el PP le obligase a renunciar a su escaño (29 de octubre) y con el caso Arena bajo secreto judicial, Escribano, ya le contaba a un amigo que tenía la documentación "preparada" y no se molestaba en ocultar que estaba al corriente de los pinchazos telefónicos. "Tengo todo preparado, la factura del coche, el registro del pago bancario y un asesoramiento judicial en orden", explicaba entonces a su compañero de filas. "La documentación queda ahora pendiente de análisis por parte del titular del juzgado", precisaron ayer fuentes del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia.

Escribano y Duarte, los dos imputados en el caso Arena, comparecieron ayer por la mañana ante el juez en la sala de Instrucción número 3 de Ferrol durante cinco largas horas para explicar como el Porsche Boxter del industrial, matriculado en 2003, pasó a manos de una tía de Escribano de 67 años en junio de 2011. Tras escucharlos a ambos, el magistrado Alejando Morán Llordén mantuvo la doble imputación por cohecho y tráfico de influencias.

Escribano se presentó en el juzgado media hora antes de la cita, aparentemente muy relajado. Declaró más de tres horas, respondió a su defensa y ante el fiscal, pero esquivó algunas de las preguntas que le formuló el juez Morán. De camino a la salida, aseguró que era el cabeza de turco de una "maniobra política" orquestada por la oposición -apuntó al PSOE sin citarlo-, que se valió de su condición de diputado autonómico para desviar el foco mediático del caso Campeón y "tapar" al ministro de Fomento, José Blanco, según explicó. "Es una utilización tendenciosa de un asunto que no tienen nada que ver", dijo.

Su abogado, Francisco Fernández Tarrío, ha avanzado que solicitará la nulidad de todas las intervenciones policiales y ha calificado de "ilegales" las escuchas telefónicas que engrosan el sumario del caso Arena. Duarte, cariacontecido, declaró en segundo lugar durante una hora y respondió a todo el interrogatorio. Al término, dijo estar "indignado" por haberse visto mezclado en el caso. Su letrado, Darío Díaz, afirmó que pedirán el archivo por entender que "no hay más que un problema administrativo" entre la constructora de Duarte, Manmer, SL, y la Xunta, que limitó la comercialización de un árido asfáltico que se vendía como reciclado sin serlo.

"Ha quedado totalmente acreditada la venta del Porsche. La mala suerte de mi cliente es que el tema ha sido utilizado políticamente", manifestó el abogado de Duarte, y señala que el industrial ya se había reunido con los responsables de la Xunta en 2009, "mucho antes de conocer a este señor [Escribano]". La causa judicial sigue adelante y, según el TSXG, quedan "pendientes de realizar algunas diligencias de investigación".

Una operación reventada por un soplo

Desde que arrancó en mayo, el caso Arena se ha desdoblado en dos líneas que investigan en paralelo dos delitos de corrupción política y otro contra el medio ambiente. En la lista de imputados solo hay dos nombres: el exdiputado Javier Escribano y el empresario eumés Fermín Duarte, investigados por cohecho y tráfico de influencias a cuenta de un Porsche que pasó a manos de una tía de Escribano. Según la policía, fue un regalo del industrial al popular a cambio de sus gestiones para desbloquear en la Xunta la venta de un material de construcción bajo sospecha.

La firma de Duarte, Manmer, vendía como reciclado un residuo que no lo era y que apiló sin control ni licencia en un monte de Cabanas durante dos años y medio sin que nadie le exigiera cuentas. La primera denuncia de la Asociación Gallega de Áridos contra Manmer acabó en el archivo de la fiscalía por falta de pruebas en 2010, pero una segunda denuncia reactivó la investigación.

Según los informes de la brigada de delitos económicos y fiscales (UDEF), Duarte y Escribano se citaban con frecuencia y trazaron una estrategia común para abordar a los conselleiros y directores generales de Industria y Medio Ambiente. El empresario incluso planteaba demandar a la Xunta y repartirse una indemnización que cifraba en "dos milloncejos".

El último tramo de Arena quedó adulterado por un soplo que alertó a Escribano, entonces diputado autonómico, de que era objeto de una investigación judicial secreta y el PP le obligó a dimitir el 29 de octubre, en vísperas de la campaña del 20-N. El juez Morán ya ordenó a la UDEF un informe específico sobre los "indicios de la filtración" del caso Arena. Los investigadores concluyeron "sin duda alguna" que la dirección del PPdeG estaba al corriente del caso y las escuchas apuntan a que Carlos Negreira, alcalde coruñés y presidente provincial, fue el emisario que alertó a Escribano. La dirección del PP gallego lo niega en bloque.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 10 de diciembre de 2011

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