Al Qaeda niega estar detrás del secuestro de los dos españoles

La rama magrebí de Al Qaeda (AQMI) negó ayer "cualquier responsabilidad en el secuestro de los europeos [entre ellos dos españoles] en el campamento de Tinduf" en un comunicado enviado a este periódico por Salah Abu Mohamed, su responsable de comunicación.

Dos cooperantes españoles, Ainhoa Fernández de Rincón y Enric Gonyalons, y una italiana, Rosella Urru, fueron apresados el 23 de octubre en Rabuni, la sede administrativa del Frente Polisario. Su secuestro es el primero de cuantos se han producido en el Sáhara que aún no ha sido reinvindicado.

En su comunicado la organización terrorista sí asume la responsabilidad de otros cinco secuestros perpetrados a finales de noviembre en el norte de Malí. Reivindica primero el de dos franceses, el 24 de noviembre en Hombori, a los que describe como "espías" de los servicios secretos de su país. También se atribuye el tres turistas -un holandés, un sueco y un surafricano- al día siguiente en un hotel de la ciudad de Tombuctú. Durante esa operación, un cuarto turista, de nacionalidad alemana, murió tras resistirse a ser capturado.

Los tres cooperantes apresados en Rabuni están, según sospechan fuentes gubernamentales españolas, en manos de un grupo disidente de Al Qaeda que deseaba, no obstante, reincoporarse a la organización terrorista. Para tratar de resolver el secuestro el Ejecutivo español designó a un exembajador con experiencia en África subsahariana, Antonio Sánchez-Benedito, que el mes pasado hizo un primer viaje a Malí.

Con la organización terrorista existen cauces conocidos de negociación para obtener la liberación de sus rehenes, pero no así con quienes tienen en su poder a los cooperantes españoles. De ahí la dificultad de entablar primero el contacto y después de intentar resolver el triple secuestro.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0009, 09 de diciembre de 2011.

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