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CARTAS AL DIRECTOR

Corrupción legal

En mi opinión, y creo que no exagero, en estos últimos años, España ha sido y sigue siendo uno de los países con más corrupción del mundo; Marbella, Gürtel, Mallorca Arena, Mercasevilla, Sociedad General de Autores, Palau de la Música, Ahora Urdangarin... Son algunos de los muchos casos de corrupción que todos nos sabemos de memoria. Si consideramos que los escándalos que han salido a la luz han sido una pequeña parte de los que realmente han ocurrido, es fácil deducir a qué nivel de honradez se mueven los dirigentes públicos y privados en España.

Lo más sorprendente y preocupante es que, además, en este país hemos creado y admitido otro nivel de corrupción que se considera totalmente legal. Que los directivos de entidades bancarias cobren millones de euros, incluso aunque las hayan arruinado, se considera legal. Que las grandes empresas tengan sociedades en paraísos fiscales para no pagar impuestos en España, se considera legal. Que las grandes fortunas sean las que menos cargas fiscales soportan, se considera legal. Que cualquier institución pública pueda ser endeudada escandalosamente sin que nadie se haga responsable, se considera legal. Que un proveedor no pueda cobrar sus facturas, se considera legal. Que a un trabajador no se le pague su indemnización, se considera legal. Los abusos de los bancos se consideran legales. Los privilegios injustificados que se adjudican los políticos se consideran legales. El que los partidos políticos, cuando tienen a su gente implicada en algún escándalo, puedan bloquear investigaciones, apartar jueces o negar documentaciones, se considera legal.

Me dirán que si algo es legal no puede ser corrupto. Pero yo pienso que una sociedad en la que la injusticia y el abuso son legales, no solo es corrupta sino que está gravemente enferma.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 4 de diciembre de 2011