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Análisis:EL ACENTO

Brasil acentúa su color

Desde que las estadísticas existen, por primera vez Brasil se ha declarado oficialmente país de mayoría negra o mestiza. El censo efectuado en 2010, y que acaba de ser dado a conocer, establece que algo más de 97 millones de brasileños, o sea el 50,7% de la población (unos 190 millones de habitantes), se definen a sí mismos como negros o mestizos, contra 91 millones, el 47,7%, que se consideran blancos. En 2000, fecha del último censo -operación que se efectúa cada 10 años- el 53,7% se decía blanco y solo el 44,7% admitía ser de color. En la compilación tomaron parte 190.000 funcionarios, que visitaron el año pasado 58 millones de hogares. Los sociólogos no creen que la diferencia se deba exclusivamente

a la mayor tasa de natalidad en un grupo étnico que otro, aunque exista, ni tampoco al aumento de las uniones interraciales lo que, invariablemente, consignaría a la descendencia en el apartado de los mestizos o no blancos, sino a que en un país racista como es Brasil, al igual que el resto del mundo occidental, quien podía o creía que podía pasar por blanco, aunque tuviera sangre negra, prefería declararse de esa procedencia racial.

En los últimos años, sin embargo, conectado con el oprobio con que, al menos oficialmente, se califica el racismo y se castigan las muestras más ofensivas del mismo; con la elección del afroamericano Barack Obama a la presidencia de Estados Unidos; y con los extensos fenómenos migratorios que tiñen de otro color a las grandes naciones occidentales y europeas, el mundo negro siente un renovado orgullo de su color. Y hay que celebrar que así sea.

Pese a que en Brasil, donde lo más seguro para llegar a ser de color a la vez que querido y famoso, es convertirse en mago del balón, como Pelé, O Rei, el racismo está muy lejos de haber bajado los brazos. El mismo sistema de categorización de los naturales del país es significativo: se cuentan los blancos y los que no son blancos, de forma que los mestizos, que no son ni una cosa ni otra y podrían constituir una tercera categoría, se diga lo que se diga desde un punto de vista formal, en la práctica se asimilan al grupo de los negros o, mejor, de los no blancos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 28 de noviembre de 2011