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La Rioja negó una ambulancia a una vasca con el dedo seccionado

La mujer esperó horas en Logroño a que llegara desde Vitoria el transporte que debía llevarla a San Sebastián - La comunidad dice que es el protocolo "usual"

El miércoles pasado Miren Martínez, de 31 años, se cortó en la mano izquierda podando vides en la bodega que su familia tiene en Elciego (Álava). Inmediatamente, uno de los trabajadores de los viñedos la llevó al Hospital de San Pedro, en Logroño, el centro más cercano; a apenas 12 kilómetros. Allí, los médicos le quitaron el guante que le cubría la mano y vieron que las tijeras mecánicas le habían seccionado el pulgar. Una parte aún le colgaba. El dedo debía reimplantársele con microcirugía, una especialidad de la que carece el hospital logroñés. Martínez debía trasladarse, por tanto, urgentemente al centro de referencia que le corresponde: el Hospital Donostia, de San Sebastián. El servicio riojano de salud, sin embargo, se negó a transportarla en una de sus ambulancias. Martínez tuvo que esperar una que el País Vasco envió desde Vitoria. Más de cinco horas después -el límite recomendado para operar son seis-, los médicos le reimplantaron el dedo.

Ambas autonomías están enzarzadas por la atención de los enfermos

Un cirujano: "No se debe perder tiempo pensando quién traslada al paciente"

Este es, según una portavoz de la consejería de Sanidad de La Rioja -de quien depende y a quien se remite el hospital San Pedro-, el procedimiento "habitual en todo el Sistema Nacional de Salud". No quiere abundar en el caso de Martínez pero insiste en que es ese el protocolo que funciona incluso para las urgencias. Un portavoz de la sanidad vasca asegura, por el contrario, que la actuación no es normal. "Lo habitual es que el hospital al que llega el paciente, si no tiene los medios para atenderle, le traslade donde haga falta. Luego el coste de ese transporte se reclama", explica. Martínez y su familia estudian ahora presentar una queja formal por la desatención de las autoridades riojanas.

Su caso se produce en pleno conflicto entre Euskadi (PSE) y La Rioja (PP), una comunidad que ha dejado de prestar atención primaria y especializada -pese a que llevaba haciéndolo años- a más de 9.000 vecinos de poblaciones limítrofes de Álava (como Elciego, Laguardia o Labastida). Para restablecerla, Logroño reclama al Gobierno Vasco siete millones de euros; lo que les cuesta, calculan, cubrir a estos ciudadanos vascos. Por su parte, la consejería vasca de Sanidad recuerda que su red asistencial atiende también a pacientes riojanos.

Un escenario que Martínez ve claramente relacionado con su caso. "Los médicos del San Pedro nos informaron de que la operación debía realizarse en el Hospital Donostia. Un poco más tarde nos dijeron que teníamos tres opciones para llegar hasta allí: ir en nuestro propio coche, pagar una ambulancia o esperar a una que iban a pedir al País Vasco", relata Laura Martínez, la hermana de Miren, que acudió a Logroño nada más enterarse del accidente. La paciente llegó al San Pedro a las 12.30 del día 16 de noviembre. Hasta las 17.25 no logró llegar a San Sebastián, según los informes cronológicos del hospital vasco. A Martínez la demora casi le cuesta el dedo pulgar. "Los médicos que estaban esperándonos con todo preparado nos preguntaron sorprendidos sobre dónde habíamos estado las casi seis horas desde el accidente", explica Miren.

La operación a la que se enfrentaba no era sencilla y sí muy urgente. "El dedo pulgar es clave para la movilidad de la mano. Un reimplante, además, requiere mucha rapidez, cada minuto que pasa reduce las posibilidades de hacerlo con éxito, y en este caso pasó bastante tiempo", explica Alfredo Martínez-Flórez, jefe del servicio de Cirugía Plastica del Hospital Donostia y también de la unidad de Reimplante de Mano del País Vasco. Según la cronología que maneja el servicio vasco de salud, La Rioja no les solicitó una ambulancia hasta pasadas las tres de la tarde, a pesar de que el Hospital Donostia ya había recibido la información del caso horas antes y había alertado de que la operación era muy urgente. Una demora -Vitoria está a más de 90 kilómetros por una carretera poco amigable- ante la que se plantearon incluso movilizar un helicóptero.

El resultado del reimplante ha sido bueno. A pesar de que el corte no era del todo limpio Miren está recuperando la movilidad del dedo pulgar y la sangre le circula bien. Hace dos días salió del hospital y ya está en casa. No logra, sin embargo, quitarse el susto.

Tomás Toranzo, presidente de la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias, explica que el transporte de los enfermos se rige, generalmente, por acuerdos internos entre comunidades autónomas. Un argumento que confirma el Ministerio de Sanidad. Toranzo, sin embargo, explica que no se pueden comparar los casos urgentes, como el de Martínez, con los traslados programados en los que no es inhabitual que sea una ambulancia de la comunidad donde se va a atender al paciente la que acuda a recogerle. "Cuando es un transporte de urgencias no tiene que haber estos problemas. Es ese concepto de premura el que debe prevalecer por encima de todo, el ciudadano tiene derecho a que se empleen todos los medios disponibles para transportarle a su centro de referencia", opina. "¿Cuándo es un ciudadano de La Rioja sí le ponen una ambulancia?", se pregunta.

Sí. Precisamente el día anterior al caso de Martínez llegó al Hospital Donostia un caso grave de un joven con un politraumatismo procedente de Logroño en una ambulancia riojana, según explican fuentes sanitarias.

La ley general de Sanidad obliga a los servicios médicos a atender a los ciudadanos -no importa su comunidad de origen- en igualdad de acceso y condiciones. Un punto que, según el jefe de la Unidad de Reimplante de Mano aquí se ha vulnerado. "Lo que no se puede es estar divagando sobre la ambulancia. Eso, en una situación tan urgente es garrafal. Hay que usar los primeros medios que haya disponibles, y luego el coste ya se reclamará", dice.

Espera para un reimplante urgente

- 12.33. Miren Martínez llega a Urgencias del hospital San Pedro con amputación parcial del pulgar de la mano izquierda. Logroño no tiene unidad de Microcirugía y los médicos llaman al hospital Donostia. Allí les dicen que la envíen inmediatamente. A Martínez le explican que deben pedir la ambulancia a Vitoria (a 90 kilómetros).

- 14.58. Los médicos de Donosti, extrañados por la tardanza de la paciente, movilizan a la coordinadora de trasplantes y esta al servicio vasco de salud. La dirección territorial de Álava asegura que no sabe nada de una petición de ambulancia urgente para Logroño.

- 15.12. El servico vasco alerta a las ambulancias de la zona de Vitoria para que la que esté más cerca de Logroño acuda al San Pedro a recoger a Martínez.

- 15.30. La ambulancia vasca llega al San Pedro. Allí, según la cronología del Hospital Donostia, debe esperar 15 minutos para que le den los informes de la paciente.

- 17.25. Martínez llega a Urgencias del hospital Donostia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 25 de noviembre de 2011

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