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"Los ciudadanos pueden usar las redes para mejorar la democracia"

El Club de Madrid se ofrece a asesorar a los Gobiernos en la transición digital

Los Gobiernos deben emplear las nuevas tecnologías de Internet para operar con una mayor transparencia y los ciudadanos deben hacer uso de ellas para asegurarse de que obtienen la máxima representatividad posible en las instituciones democráticas. Esas fueron las conclusiones principales del congreso del décimo aniversario del Club de Madrid, que se ha celebrado esta semana en Estados Unidos. El Club, afincado en España, es el mayor foro internacional de exmandatarios, un vivero de ideas para que los actuales gobernantes sigan expandiendo los valores democráticos en el mundo.

Bajo el título Tecnologías Digitales para la Democracia del Siglo XXI, el Club de Madrid reunió en Nueva York, el martes y el miércoles, a 250 políticos, empresarios, académicos e intelectuales que debatieron sobre el influjo de Internet y las redes sociales en la perpetuación y la expansión de la democracia en el mundo. Ese asunto ha cobrado especial relevancia en los meses pasados, debido a las revueltas de la primavera árabe y a las protestas de indignados en las democracias occidentales, organizadas a través de las nuevas tecnologías.

El foro de exgobernantes, con 87 miembros, cumple 10 años

Wim Kok: "Los ciudadanos pueden ahora lograr más representatividad"

El miércoles por la noche, el Club entregó su Premio al Liderazgo Democrático al expresidente norteamericano Bill Clinton. Previamente, en el simposio, participaron el alcalde neoyorquino Michael Bloomberg, y expresidentes y ex primeros ministros como Mary Robinson, de Irlanda; Lionel Jospin, de Francia; Aleksander Kwasniewski, de Polonia; Vicente Fox, de México; Eduardo Frei y Ricardo Lagos, de Chile; Andrés Pastrana, de Colombia; y Alejandro Toledo, de Perú, entre otros.

Ahora, tras las 10 ponencias de las que ha constado el congreso, los líderes del Club de Madrid elaborarán una serie de propuestas que pondrán a disposición de los gobernantes mundiales. "Como exmandatarios, nos encontramos en la situación privilegiada de estar cerca de aquellos que hoy Gobiernan las naciones; somos sus confidentes, asesores, asociados y mentores", dijo en la conferencia de clausura la vicepresidenta del Club y ex primera ministra de Nueva Zelanda, Jane Mary Shipley.

"Las nuevas tecnologías son una oportunidad para mejorar la democracia y expandir sus efectos entre los ciudadanos. Si los Gobiernos usan adecuadamente esas tecnologías, la democracia puede beneficiarse", explicó en una entrevista con EL PAÍS el presidente del Club y ex primer ministro holandés Wim Kok. "Esa es una responsabilidad que recae en los ciudadanos, que deben emplear las redes sociales e Internet para seguir avanzando los valores democráticos en el siglo XXI. Así se refuerzan los Gobiernos y se expande la democracia. Con ellas, los ciudadanos logran más representatividad".

La directora del portal informativo The Huffington Post y miembro del Consejo de Administración de EL PAÍS, Arianna Huffington, destacó en el debate inaugural el papel que esas tecnologías tienen en el avance de la democracia, sobre todo, a la luz de los recientes movimientos de protesta social en España, EE UU y otros países desarrollados. "Muchas buenas ideas que esos movimientos proponen están muriendo porque no hay un verdadero compromiso gubernamental para hacerlas realidad", dijo. "Pero es cierto que las nuevas tecnologías comienzan a marcar un cambio en ese sentido. Pueden entorpecer los resortes tradicionales de los Gobiernos. Empleándolas, la ciudadanía, organizada, puede influir sobre el Gobierno de modos muy variados".

El Club nació en Madrid en 2001, con la llamada Conferencia para la Transición y la Consolidación de la Democracia. Desde entonces, el número de democracias en el mundo ha crecido en una veintena, hasta situarse en 119, de los 192 países con representación en las Naciones Unidas. La organización cuenta ya con 87 miembros de 60 países. Su secretario general es el exministro de Asuntos Exteriores y exembajador en Washington Carlos Westendorp. Aparte de ser una factoría de ideas para la consolidación de la democracia, el Club de Madrid tiene programas concretos de ayuda, como un comité de apoyo a la transición a la democracia en Kirguistán o un canal de apoyo a la reconstrucción de Haití tras el terremoto que sufrió aquel país en 2010.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 11 de noviembre de 2011