Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
El agravamiento de la crisis

La economía española agrava el deterioro y se asoma a otra recesión

El Banco de España pone en duda el objetivo de déficit y pide medidas - El organismo reclama más ajustes salariales para mejorar la competitividad

Curas de sangre. Paul Krugman comparaba hace pocas semanas las medidas de austeridad de los Gobiernos con aquella vieja práctica médica que consistía en realizar sangrías al paciente con el objetivo de curar enfermedades, pero al final, debilitaban tanto al paciente que, a veces, le empujaban al hoyo. El Nobel se quejaba de que, mientras la ciencia había dejado las sangrías, muchos economistas la tienen como credo. Sangrías para unos, purgas necesarias para otros, España explora los límites de la austeridad. La caída del gasto público y del ladrillo hundieron la demanda interna en el tercer trimestre del año y estancaron la economía. El riesgo de recaída se agranda.

Crecimiento nulo. Esa es la estimación que ayer hizo pública el Banco de España con todas las cautelas. El organismo apunta unos "pequeños avances" del consumo de los hogares (0,1%) y de la inversión de las empresas (0,6%) incapaces de contrarrestar el recorte "sustancial" del gasto público y de la construcción.

El crecimiento fue nulo en el tercer trimestre, frente al 0,2% del anterior

El nuevo Gobierno deberá garantizar que cumple el 4,4% de déficit público

El turismo se ha reivindicado este año como la tradicional gallina de los huevos de oro para España y en agosto batió el récord de entrada de extranjeros, pero tampoco ese empuje ha bastado para tirar del PIB en el tercer trimestre del año. Sí ha sido vital, junto con las exportaciones, para mantener los indicadores en pie. En el segundo trimestre, la economía avanzó un 0,2%.

La demanda exterior se mantiene como "principal soporte de la economía" y amplió su contribución al crecimiento del PIB en 0,8 puntos porcentuales. Justo los mismos puntos, pero en sentido negativo (-0,8 puntos porcentuales), son los que ha restado la demanda interna.

El paro, la sequía del crédito y la pérdida del poder adquisitivo de las familias han dibujado lo que el Banco de España define como un "contexto poco propicio" para el consumo de los hogares. El mercado laboral tampoco ha salido de su particular recesión, como los últimos datos de la encuesta de población activa (EPA), del pasado viernes, reflejaron: casi cinco millones de parados, lo que al final cumplió el vaticinio de los más pesimistas.

Además, el porcentaje de desempleados que cobran el paro ha caído seis puntos. Los pagos de estas prestaciones han bajado un 8,6%, al ritmo de las personas que han agotado ese subsidio. En el mundo de los negocios, eso significa menos consumidores, menos demanda interna para tirar del carro y más morosidad.

De confirmase el estancamiento del tercer trimestre, marcado por el agravamiento de la crisis de deuda soberana en la zona euro, la variación interanual quedaría en el 0,7%. El Banco de España recalca que la información, "todavía parcial e incompleta", puede sufrir desviaciones porque el avance del PIB que el Instituto Nacional de Estadística (INE) publica este mes se elaborará con la nueva base 2008.

El debate económico gira estos días en torno a un círculo vicioso. El objetivo de la austeridad es cumplir con las metas de déficit pero, al mismo tiempo, lastra el crecimiento. Y este frenazo económico merma los ingresos fiscales, con lo que se debilita la reducción del desequilibrio fiscal.

José Carlos Díez, economista jefe de Intermoney, es de los que creen que España se está excediendo en la medicación de austeridad "y el enfermo volverá a recaer".

Hay analistas que ven posible un nuevo retroceso. "Nuestro crecimiento mínimo ha venido del comercio exterior y los datos reflejan que se va a resentir, es probable una contracción", advierte el catedrático José García Montalvo. Las exportaciones del próximo trimestre dictarán sentencia. Tras varios trimestres muy dinámicos en comercio internacional y turismo, "las perspectivas para el último tramo del año han empeorado por la desaceleración de la economía mundial", advierte el boletín.

El Banco de España constata, según la información disponible hasta septiembre, que "el crecimiento de la recaudación impositiva se encuentra por debajo de la previsión presupuestaria, en particular en el caso de las cotizaciones sociales y de los impuestos especiales". Esto contradice a la vicepresidenta y ministra de Economía, Elena Salgado, quien este verano aseguró que se estaban cumpliendo las previsiones. El gasto de las Administraciones sí echó el freno, aunque a un ritmo inferior al proyectado en el Programa de Estabilidad.

Así que el Banco de España ve "riesgos" de que se incumpla el objetivo de déficit del 6% para España en 2011. La magnitud de esa posible desviación, según el organismo, "se encuentra dentro de los márgenes que pueden ser corregidos mediante una gestión adecuada en lo que queda de ejercicio". No obstante, si estos riesgos cristalizan en los próximos meses, el boletín señala "imprescindible" activar "medidas adicionales" de acuerdo con el "carácter incondicional" que tiene el compromiso que asumió el Gobierno en torno a ese objetivo de déficit. En la misma línea, los Presupuestos Generales para 2012 "deberán articular los esfuerzos necesarios" para asegurar el cumplimiento del 4,4% de déficit, recalca el órgano que preside Miguel Fernández Ordóñez.

Los salarios crecieron por debajo del 1% en la primera mitad del año, pero el Banco de España atribuye el ajuste básicamente a los funcionarios, así que, para el resto, prescribe aceite de ricino. Calcula que los salarios subieron en torno al 1% en el tercer trimestre y advierte que, una vez el efecto del ajuste público se diluya, es necesario que la negociación colectiva "muestre una tendencia más definida a la desaceleración". Traducido: que los sueldos crezcan menos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 1 de noviembre de 2011