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comer & beber

El abuelo de la pasta

A sus 73 años, Giovanni Rana acerca a Madrid medio siglo de su especialidad: los 'tortellini'

En Italia es para todos el hombre de los tortellini. Así le llamaba la mismísima Marilyn Monroe en un anuncio publicitario. La publicidad terminaba con Giovanni Rana durmiendo en un avión. Había sido un sueño. Lo que en cambio es real es el éxito de sus productos y sus restaurantes. A los 26 establecimientos con los que cuenta en Italia les ha nacido ahora un hermano ibérico, en Madrid. Desde el pasado jueves el primer restaurante Giovanni Rana de España ocupa el número 95 del paseo de la Castellana.

"Madrid es el corazón del país. El promotor fue mi hijo

[Gian Luca, quien dirige la empresa con el padre], un enamorado auténtico de España", cuenta Rana (de 73 años). Para su vuelo hasta la capital española, el entrañable abuelo ha echado en su tanque una mezcla de exquisiteces y productos tradicionales italianos y españoles, en busca de la poción que satisfaga a ambos públicos. Paella y mozzarella, chorizo y pizzas, jamón pata negra y parmesano son, sin embargo, extras de una obra que tiene una estrella clarísima. "Nuestro fuerte es la pasta rellena", asegura Rana. En ello trabaja este corpulento italiano de pelo blanco desde 1962. Él mismo se encargaba de llevarles a casa a los 15.000 habitantes de San Giovanni Lupatoto, en el norte de Italia, los tortellini recién salidos del laboratorio que acababa de abrir. 50 años después, Rana ya no entrega sus creaciones de puerta en puerta. Su apellido es una marca que aparece en los supermercados de media Europa y el pueblo ha llegado a tener 23.000 vecinos. Tal vez lo único que no ha cambiado sea la fuente de tantos ríos de pasta: el alma de la producción sigue en San Giovanni Lupatoto.

Rana promete esmerarse para que la marca no dé un bajón al llegar a España. Espera además poner pronto más banderitas sobre el mapa español. Este mismo mes, la compañía se ha lanzado a la conquista de Londres y París. Nada que ver, sin embargo, con esas imágenes de la acogida masiva que Rana cosechó en la plaza Roja de Moscú ante los aplausos de los soviéticos y de sus líderes. Pero ese era otro anuncio.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 29 de octubre de 2011