Reportaje:

Las farmacéuticas, en alerta roja

El sector advierte de que los recortes del gasto en medicamentos provocarán más cierres y despidos y una paralización de las inversiones en España

A la industria farmacéutica española no le está sentando nada bien la dieta de adelgazamiento prescrita por el Gobierno español en el último año y medio. Tras la ola de cierres de instalaciones y despidos, que en Farmaindustria atribuyen en buena parte a los dos reales decretos de racionalización del gasto farmacéutico de 2010, se espera una nueva etapa de reestructuraciones en algunas de las principales empresas del sector. ¿El motivo? Según Humberto Arnés, director general de la patronal farmacéutica, se trata de la aprobación del tercer decreto, en agosto pasado.

Las tres normas, en su opinión, "marcan un antes y un después en el sector", y han tensado las relaciones entre las empresas y el Gobierno hasta extremos no imaginables. Hasta tal punto que Farmaindustria no se ha contenido a la hora de acusar al Ejecutivo, sin tapujos ni florituras, de poner en riesgo una de las industrias más importantes en el tejido productivo español. "Se trata de normas demoledoras", dice Arnés. Tras una reducción del 7,5% en el precio de las medicinas innovadoras y con marca y patente, el Gobierno acaba de aprobar la prescripción por principio activo, lo que obliga a los médicos del Sistema Nacional de Salud (SNS) a recetar la medicina fuera de patente más barata, genérica o no. Se trata de una iniciativa, según reconoce el propio secretario general de Sanidad, José Martínez Olmos, "no adoptada aún por ningún otro país europeo".

Según la patronal, hay 10.000 empleos directos en peligro
Las empresas perderán en torno al 17,5% de sus ventas en tres años

El nuevo decreto ha sido definido por Arnés como "el mayor palo sufrido por la industria en toda su historia en España". Si los dos anteriores han provocado, según la patronal farmacéutica, una caída de las ventas del sector del 2,5% en 2010 y del 10% en 2011, el último decreto reducirá la facturación en otro 10% en 2012. En total, la industria (con 250 empresas agrupadas en Farmaindustria) perderá en torno al 17,5% de sus ventas, cifradas en unos 15.000 millones en total. Sin embargo, el impacto directo sobre los productos afectados será de unos 4.000 millones de euros. "Si la facturación no ha caído tanto", explica Arnés, "es porque se ha facturado más en otros productos".

Lo peor es que los márgenes, según Farmaindustria, han caído aún más. La situación ha derivado en cierres de instalaciones, expedientes de regulación de empleo, reducción de las inversiones previstas y de los presupuestos en I+D e internacionalización. Según Arnés, las farmacéuticas han eliminado en estos dos años 5.000 empleos directos e indirectos. "Con el nuevo decreto, que provocará pérdidas en varias empresas, las reducciones alcanzarán en los próximos años unos 10.000 empleos directos y 40.000 indirectos e inducidos", dice Arnés. Mientras que entre finales de 2010 y principios de 2011 se anunciaron expedientes de regulación de empleo en Sanofi-Aventis (227 empleos), Abbott (171) y Roche (160), entre otros, ahora se preparan recortes de plantilla en Pfizer (220) y MSD (140). Esto a la par con el cierre de instalaciones industriales.

Se prevé que las inversiones en I+D caigan en torno al 25% el año que viene con respecto a las cifras de 2009. Habría que apuntar, de todos modos, que no todo el origen del downsizing que está teniendo lugar en España se debe a las condiciones de mercado español, sino a motivos más generales y que operan a escala global. La extinción de patentes y el avance de los genéricos, la dificultad en sacar y aprobar nuevos fármacos, el fracaso de algunas de las nuevas especialidades y las fusiones han provocado un movimiento de restructuración a escala global.

En Sanidad dicen entender la reacción del sector, pero añaden que no cabe otra alternativa. "Nuestra prioridad", dice Martínez Olmos, "es hacer que el sistema sea sostenible, lo que nos obliga a reducir el gasto farmacéutico, igual que lo están haciendo todos los países. ¿Que los laboratorios ingresan menos? Es inevitable, y creo que ellos mismos lo tienen que entender. Si quieren cobrar, no hay otra salida". El secretario general de Sanidad añade que "es incomprensible que un medicamento que ha perdido la patente siga en el mercado con distintas marcas. Debemos optar por la más barata". A la acusación de que con su apuesta por los genéricos se está primando a las empresas importadoras que fabrican este tipo de medicinas en Asia, el secretario general de Sanidad responde: "Efectivamente, las medicinas sin patente vienen básicamente de India o China, con el peligro de que puedan reducir la carga de trabajo de las plantas españolas, pero estamos en un mercado global y nuestra obligación es gastar bien".

En su opinión, las medidas han funcionado bien, ya que se ha logrado reducir bastante el gasto. "De momento, con los dos decretos aprobados el año pasado", explica Martínez Olmos, "hemos logrado a septiembre un ahorro interanual en gasto en medicinas del 9%. Con el nuevo decreto, que entrará en vigor en noviembre, se ahorrarán otros 2.400 millones". Cuando el PSOE entró en el Gobierno en 2004, "el gasto en medicinas crecía por encima del 11% anual", agrega.

Por si no fuera suficiente con las reducciones de los precios de las medicinas innovadoras y la expansión de los genéricos, el sector se está teniendo que enfrentar al retraso en los pagos. En estos momentos, la deuda de los hospitales (de las distintas comunidades autónomas) con las empresas integradas en Farmaindustria es de 5.400 millones de euros, un 8% más que en marzo. También la media de los retrasos ha subido de los 410 días de marzo a 430. Roche, que ha suspendido la entrega de medicinas a algunos hospitales en Grecia, ha advertido de que podría tomar medidas similares en España. Algunas autonomías (cinco) superan los 600 días.

En Farmaindustria rechazan que la situación se solucione financiando las facturas retrasadas con la banca, aunque ello podría resultarles incluso ventajoso, una vez que pueden descontar el papel al 4% y cobrar después el interés legal al 8%. "Sería fabuloso si te pagaran, pero ¿cómo van a hacerlo si no tienen dinero?", se pregunta. En Sanidad reconocen estar preocupados con el tema.En el sector consideran que todo este conjunto de circunstancias negativas está poniendo en riesgo la salud de una industria esencial para España, que supone el 1,5% del PIB y el 22% de toda la I+D industrial, y que emplea en un 50% a titulados superiores y medios.

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