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Sitges, en su versión más catalana

Las propuestas de Kike Maíllo y de Jaume Balagueró atraen la atención en un festival que acoge con carcajadas 'Los lobos de Arga' y espera a 'Verbo'

Aun echando la vista atrás costaría encontrar un festival de Sitges con un acento catalán tan marcado. Para empezar el certamen arrancó con Eva, dirigida por el barcelonés Kike Maíllo, que ya pasó por Venecia en olor de multitudes y que repitió tratamiento en un partido disputado en casa y con triunfo -obviamente- del equipo local. Maíllo, que debuta en el largo con esta película de ciencia-ficción con revestimiento de drama, promete dar muchas alegrías a la parroquia local (y a la del resto del mundo).

A la inauguración con acento catalán se sumaba ayer mismo Mientras duermes, el impresionante trabajo de Jaume Balagueró. El leridano, sobrado de aptitudes, construye su mejor película hasta la fecha y se disfraza de Polanski para -sin perder ni un ápice de sus signos vitales- construir un thriller disfrazado de película de terror, una fábula claustrofóbica de tintes enfermizos en el que Luis Tosar interpreta a un tipo cuya fijación es impedir que los demás sean felices. Su víctima, interpretada por Marta Etura, es una chica con sonrisa enganchada en la cara que pronto descubrirá que el mal puede esconderse en cualquier parte, hasta en la portería de su bonito piso.

'Jane Eyre', 'Drive' y 'Juan de los Muertos', perlas internacionales

Detrás de estos dos transatlánticos (que si el público quiere amenazan con conquistar la taquilla española) con sello local llegan otros títulos a los que también vale la pena referirse: el viernes pudo verse Los lobos de Arga, una deliciosa comedia de corte costumbrista (pero menos) con hombre lobo gallego y un montón de gags que hicieron que la platea del hotel Melià (sede del festival) se carcajeara al unísono en diversas ocasiones. Su protagonista, Carlos Areces, es lo mejor de una película que funciona como un reloj. La otra apuesta nacional es Verbo, que se presenta hoy mismo en Sitges. Verbo es la esperada llegada al largometraje del prestigioso cortometrajista Eduardo Chapero-Jackson y el resultado ya pudo verse en San Sebastián.

Chapero-Jackson, que asume riesgos de un modo casi suicida, explica la historia de una adolescente tras la pista de un misterioso grafitero. La búsqueda culmina con la exploración de un mundo donde el lenguaje se usa como el que tiene una pistola cargada.

Al endemoniado arrojo del director se suma una utilización del verbo (nunca mejor dicho) que se convierte -paradójicamente- en el mayor problema del filme, lastrado por unos diálogos imposibles. Sin embargo, que el realizador se haya atrevido con todo sin miedo a darse la gran torta debería resultar suficiente para darle a la película la oportunidad que se merece... La dirección del filme es simplemente descomunal, y es que de eso Chapero-Jackson sabe un rato.

De la cosecha internacional destacar Jane Eyre, del realizador Cary Fukunaga, un estadounidense que a sus 34 años entrega una perfecta adaptación del clásico de Charlotte Brontë. Jane Eyre, que bascula entre el drama y la historia de fantasmas (con ligerísimos toques fantásticos que deberían justificar su presencia en el festival) bebe de la fantástica química entre Michael Fassbender y Mia Wasikowska y de un reparto de campanillas, punteado por rostros como los de Jamie Bell o Judy Dench. Drive es también otro filme de lujo cuyo visionado es obligatorio: esta adaptación del libro de James Sallis protagonizada por Ryan Gosling cuenta la historia de un hombre de pocas palabras cuya única identidad reside en la conducción, ya sea trabajando como especialista o ayudando a huir a los mangantes del abrazo de la ley. Todo funciona bien hasta que un día le traicionan y con ese catalizador (la traición) como gasolina del relato el espectador puede asistir a una de las venganzas más contundentes de la temporada.

Attack the blog se sitúa en un barrio marginal de Londres para contar las aventuras de un grupo de adolescentes/delincuentes de poca monta que ven como un buen día unos alienígenas tratan de adueñarse del barrio. Naturalmente el grupo (y algunos de sus vecinos) no se quedará de brazos cruzados. Dirige Joe Cornish, un señor de la cuerda de Edgar Wright o Gareth Edwards, directores británicos que triunfan a uno y otro lado del Atlántico.

Otro de esos títulos que serán piedra de toque en Sitges será Juan de los Muertos, producción hispano-cubana con zombis que fascinó en su paso por el Fantastic Fest de Austin y que muchos críticos consideran una de las mejores películas del año. La película no podría encontrar mejor trampolín para su -ya cerrada- distribución en España. Clausurará el certamen La cosa, la precuela del clásico de John Carpenter de 1982, un enigma para los cinéfilos que deberá pasar la reválida de los aficionados más leales al género: los que pisan cada año los cines de Sitges.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 9 de octubre de 2011