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Editorial:

Sueldos con control

La retribución variable en la banca debe ajustarse a los resultados y ser aprobada por el regulador

Las indemnizaciones pagadas a sus exdirectivos por Novacaixagalicia, un grupo financiero formado por la fusión de cajas gallegas que necesitó una inyección de capital público de 2.465 millones para evitar la ruina de sus balances, ha resucitado el debate sobre los límites salariales de los ejecutivos financieros, en especial los de las cajas, en tiempos de una crisis que está recortando o congelando las rentas de la mayoría de los ciudadanos.

La primera línea de ese debate es si los más de 23 millones que se han llevado a casa los directivos mencionados tienen el respaldo de los consejos de las entidades y cuentan con la autorización de las correspondientes comisiones de retribución. Hay dudas al respecto. Una de las consejeras de Novacaixagalicia asegura que no se habían examinado en el Consejo. Si fuera así, y después de una investigación, debería requerirse judicialmente la devolución de la parte de las indemnizaciones que no se corresponda con sus salarios y no esté respaldada por el Consejo y por los estatutos.

Pero el debate va mas allá de la legalidad. Resulta necesario precisar si las retribuciones extraordinarias e indemnizaciones se decidieron después de que se confirmara la aportación de capital público a las entidades dañadas o, por el contrario son resultado de acuerdos cerrados muchos años antes. Es evidente que la deplorable situación de las cajas gallegas no justificaba bonus o emolumentos extraordinarios a los ejecutivos que fueron responsables del deterioro de las instituciones. Por tanto, hay que suponer que quienes concedieran los emolumentos extraordinarios y quienes los aceptaron tienen una ética profesional desconectada de la realidad. De demostrarse que este es el caso, resultaría reprobable por la nula relación entre la mala gestión de la caja (quizá por negligencia u omisión de los directivos ante la presión política de la Xunta gallega, responsable de la tutela de las entidades de su autonomía) y los premios salariales con que se ha agraciado a los responsables.

La circular sobre recursos mínimos de la banca que ha sacado a consulta el Banco de España pretende corregir la tendencia de los directivos bancarios a atribuirse espléndidas remuneraciones variables al margen de los resultados de las entidades. La circular establece algo de sentido común: que la retribución variable debe bajar cuando los resultados sean "mediocres o negativos" y propone cláusulas para recuperar bonus y extrasueldos cuando el grupo financiero vaya mal.

Esto es lo razonable. Puesto que las entidades bancarias están defendidas en última instancia por los contribuyentes (a la vista está la recapitalización pública de las cajas y el coste en crecimiento y empleo que han pagado los países por la crisis bancaria), la contrapartida lógica es que el Banco de España tenga facultades para garantizar que los incentivos salariales están alineados con los resultados del ejercicio y con sus objetivos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 6 de octubre de 2011