Tribuna:coyuntura nacional
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Cuidado con el déficit público

La semana última nos ha deparado información diversa e importante sobre la evolución reciente de la economía española. Entre ella, destacan los datos de ejecución presupuestaria del Estado y la Seguridad Social hasta agosto, la Central de Balances del segundo trimestre que elabora el Banco de España, los indicadores de confianza de la Comisión Europea, el índice de comercio al por menor (ICM) de agosto, el avance del IPC de septiembre y la balanza de pagos de julio. Toda esta información nos confirma que la economía española se para, al igual que la de la zona euro en su conjunto, y que la corrección de los desequilibrios en curso se encuentra con dificultades.

El déficit acumulado por el Estado entre enero y agosto se redujo un 11,5% respecto al mismo periodo del año anterior. El porcentaje del PIB anual se situó en el 2,8%, medio punto porcentual menos que un año antes. Esta reducción se sitúa en el buen camino, pero es significativamente inferior a la que cabría esperar en función de las previsiones presupuestarias de ingresos.

Los datos confirman que la economía española se para, al igual que la de la zona euro en su conjunto
Es muy probable que el déficit de las Administraciones públicas supere el 7%

Los Presupuestos Generales del Estado (PGE) para 2011 contemplaban una caída de estos del 12,8% para todo el año respecto al avance de liquidación de 2010 a partir del cual se hicieron las previsiones para 2011 (caída, por lo demás, que se explica por la entrada en vigor del nuevo sistema de financiación de las comunidades autónomas, que supone más participación de estas en los impuestos compartidos y, por tanto, menos ingresos para el Estado en este año). Pero dicha caída asciende al 19,3% hasta agosto. Es difícil que esta diferencia se enmiende en lo que queda del año, incluso teniendo en cuenta el aumento en los tipos de retención a cuenta del impuesto de sociedades que decretó el Gobierno en agosto y que supondrá mayores ingresos por este impuesto en la última liquidación a cuenta que queda en este año. En todo caso, puede que el nivel de ingresos en euros se sitúe cerca del previsto, a pesar de que su caída porcentual sea sensiblemente mayor que la prevista.

La paradoja se entiende si tenemos en cuenta que el ejercicio 2010 acabó con unos ingresos notablemente superiores a lo estimado en el avance de liquidación citado. Así, una caída porcentual mayor de la prevista, pero aplicada a un nivel de ingresos superior podría dar lugar a un nivel de ingresos similar al previsto. En cuanto a los gastos, su ritmo de ejecución se adapta con pocas desviaciones a lo presupuestado.

Podemos concluir, por tanto, que el Estado puede cumplir con el objetivo de reducir su déficit al 4,8% del PIB (si se incluyen los ingresos que las comunidades autónomas y corporaciones locales tienen que devolver al Estado este año debido a que en 2009 recibieron a cuenta más de lo que les correspondía, dicho déficit se reduce el 2,3% del PIB). Pero, cuidado, eso será a base de comerse la ventaja de salida que supuso que 2010 terminara con un déficit casi un punto inferior al previsto debido a los mayores ingresos, lo que permitió compensar las desviaciones del resto de Administraciones públicas. En este año 2011, pues, el Estado no podrá compensar estas desviaciones, si las hay.

El caso es que todo apunta a que las va a haber. Empezando por la Seguridad Social, los PGE-11 le asignan un superávit del 0,4% del PIB para este año. Sin embargo, como se ve en el gráfico superior derecho, el saldo entre ingresos y gastos acumulados en los 12 últimos meses hasta agosto ya da un pequeño déficit, que difícilmente se enmendará de aquí a diciembre. Por lo que respecta a las comunidades autónomas, la información publicada recientemente muestra que el déficit del 1,3% que les corresponde (sin incluir el efecto de las liquidaciones citadas) ya lo han agotado todo en el primer semestre. Así se entienden las medidas de ajuste que, una vez pasadas las elecciones de mayo, van tomando una tras otra. A pesar de dichas medidas, es casi imposible que el déficit del segundo semestre se sitúe en cero, que sería lo necesario para terminar el año en torno al 1,3% del PIB.

En resumen, es muy probable que el déficit del conjunto de las Administraciones públicas acabe este año por encima del 7%, lo que podría añadir leña al fuego de la crisis financiera europea. Nuestros gobernantes tienen la palabra.

Ángel Laborda es director de coyuntura de la Fundación de las Cajas de Ahorros (Funcas).

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