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Galicia se queda sin caja de ahorros

El Estado nacionaliza la entidad y da a Novacaixagalicia un papel residual - Los 1.714 millones de capital social son devaluados a 181 por el Banco de España

El jueves, NCG Banco valía 1.714 millones de euros aportados por la fusión de las dos cajas. Ayer, tras la nacionalización, los ajustes contables y la nueva valoración realizada por el Banco de España, ese patrimonio fundacional se ha transformado en solo 181 millones. Más allá de las reacciones de estupefacción de parte de la clase política, la plantilla y un buen puñado de economistas, nadie ofrece una explicación coherente de cómo ha podido ocurrir. Para el gobernador del Banco de España, haber rebajado en un 88% el valor contable tiene su lógica: "Cuanto peor es una caja, vale menos", señaló a los periodistas. Pero pocos creen que las aventuras arriesgadas en el ladrillo, las multimillonarias operaciones fallidas o los sueños de grandeza de los dirigentes, que firmaron compras de bodegas ruinosas e incluso la adquisición de una isla, puedan haber pasado una factura tan elevada. "Es un asunto de trileros. A los gallegos nos acaban de limpiar la cartera", denunció desde UGT José Ramón del Pliego. En ese mismo sentido se pronunciaron el PSdeG y el BNG, así como miembros del consejo de administración.

"Si los trabajadores de la obra social estaban nerviosos porque la caja iba a quedarse con un 15%, ahora que saben esto ya no van a dormir", insistieron desde la plantilla. Alberto Núñez Feijóo ve que su mayor proyecto desde que llegó a la Xunta, el que iba a dar lugar a la quinta entidad financiera, se diluye en la nada. Incluso la Fundación Barrié, que cuenta con el 40% del Banco Pastor (paquete valorado por el mercado en 300 millones), ha superado con creces a la caja.El escenario ahora queda como sigue: el Estado ha inyectado 2.465 millones y se ha quedado con el 93,16% del capital del banco. La antigua caja, que ha aportado a NCG Banco 75.000 millones en activos, 1.100 oficinas y el 46% del ahorro de la comunidad autónoma, controlará un irrisorio 6,84%, lo que a todas luces es insuficiente para sufragar la actual labor social.

El consejo que aprobó la medida, celebrado ayer por la mañana en Vigo, apenas tuvo tiempo de estudiar nada porque la decisión del regulador llegó a última hora de la noche del jueves. Y casi por primera vez, aunque tarde, se alzaron voces críticas en el salón de juntas de la novena planta en la sede de Vigo. El representante de Comisiones Obreras exigió conocer las indemnizaciones de los directivos con contratos blindados que se han ido y acusó a la cúpula de haber permitido retiros dorados en detrimento del resto de la plantilla. Otros consejeros también expresaron su irritación por cómo se ha llevado a cabo el proceso, y a la salida hablaban de una operación opaca. "No ha habido ningún criterio ni se ha consensuado nada. Nos hemos ido enterando por el periódico de las cosas. Es la banalización de una operación que tenía que haber sido distinta", se lamentaba uno de los consejeros. El representante del BNG, Xosé Lois Veiga, fue el único que dio la cara ante los medios. Lo hizo para denunciar que la obra social recibirá una ridícula asignación de unos cinco millones de euros si se cumplen las previsiones de bieneficio este año.

En el plano político, el presidente de la Xunta y la propia caja se centraron en dar otros titulares, como que la entidad ha suscrito una opción de compra para alcanzar el 15% de participación en NCG Banco en el plazo de un año. Podrá adquirir acciones al mismo precio al que entra el fondo público sumando un interés del 12,5%.

El caso es saber con qué dinero pagaría las acciones, porque la caja, además de unos activos valorados en más de 300 millones (fundamentalmente edificios de su obra social difíciles de colocar en el mercado), no genera ningún otro ingreso. "Hay dos posibilidades, que venda su patrimonio o que dedique parte de su remanente para obra social a comprar títulos", señalan fuentes internas. Otras voces sugieren que el anuncio no es más que "una cantinela para intentar salvar los bártulos", imposible de cumplir, ya que la única tabla de salvación de la labor cultural y asistencial pasa por obtener dividendos por ese 6,84%.

"Lo que ayer valía 100 no puede ahora valer 10. La contabilidad de una entidad bancaria sigue reglas muy estrictas. Puede haber variaciones arriba o abajo, pero lo que ha ocurrido no me lo explico. Alguien de la caja tendrá que dar cuentas de lo que ha sucedido", reflexionaba el economista Santiago Lago. La sorpresa y decepción por el anuncio también tiene otra lectura. "El negocio para los inversores empieza ahora", apuntan desde el comité de empresa. "Castellano ha conseguido su propósito, sin poner un duro ha tomado el control y ha forzado un precio de risa, porque cuanto menos valga, más fácil será vender el proyecto a los inversores", insiste un sindicalista. Ha comenzado a calar en los sindicatos la teoría de que se prepara un pelotazo. La CIG cree que los fondos especulativos "tomarán el control a un precio minusvalorado y previa puesta en marcha del Esquema de Protección de Activos por el que el Estado asumiría las posibles pérdidas futuras". Incluso lo reconocen fuentes del consejo.

La situación coloca a la fusión gallega en una posición muy delicada, porque, al contrario de lo que sucede con La Caixa, Bankia o las cajas vascas, que se han reservado un control mayoritario del banco que han creado, Novacaixagalicia será un actor secundario en el nuevo esquema financiero español.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 1 de octubre de 2011