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Reportaje:

Osakidetza da voz a la sociedad

Creará consejos de gobierno cuyas decisiones serán vinculantes en la política sanitaria - El consejero cederá a terceros parte de sus competencias

El Servicio vasco de Salud se va a descentralizar y democratizar a a partir de enero de 2012 al dar entrada en sus órganos de Gobierno a numerosas organizaciones y agentes sociales que se mueven en la órbita de la sanidad. Personas del mundo universitario, empresarial y de asociaciones de pacientes, junto con representantes de los ayuntamientos y las diputaciones, configurarán junto con responsables del Ejecutivo vasco unos consejos de gobierno que se implantarán en las distintas comarcas sanitarias y ante quienes los gerentes de los hospitales y de los centros de atención primaria tendrán que rendir cuentas.

Las funciones de los consejos aún están siendo definidas de cara a la puesta en marcha de forma experimental de estos organismos a principios de 2012. Entre ellas estará participar en la selección de directivos, que pasará del nombramiento político a un proceso con criterios técnicos. Esta es una de las recomendaciones que recoge el código de buen gobierno del Departamento de Sanidad, entre las que también está la creación de los consejos, una de las ideas cuya plasmación está más desarrollada.

Los consejos podrán influir en temas presupuestarios fijando prioridades

"Necesitamos gente con una visión global de la sanidad comarcal"

Los consejos podrán aconsejar en materia presupuestaria fijando prioridades y objetivos del gasto dentro de los márgenes establecidos por el Gobierno. Este es el punto más complejo, según admiten desde Osakidetza, porque será necesario cuadrar en materia competencial entre el Servicio vasco de Salud, el departamento y los consejos. En el ámbito sanitario, estos últimos podrán introducir una nueva cartera de servicios, establecer objetivos de listas de espera más exigentes que los del Servicio vasco de Salud y realizar evaluaciones de estas.

La idea se asemeja a los organismos de este tipo que ya existen en las empresas privadas u otras instituciones. La intención es "impulsar el contrato social con la sanidad", explica el director de Osakidetza, Julián Pérez Gil. Aunque en un principio se barajó que cada organización sanitaria tuviese su propio consejo -hay 25, más los servicios generales de Osakidetza-, finalmente serán ocho consejos -uno por comarca sanitaria y otro para la salud mental de toda la comunidad autónoma- que se encargarán de varias organizaciones de servicios.

De esta manera, el mismo consejo se encargará, por ejemplo, de los centros de salud de la comarca sanitaria de Álava y al mismo tiempo del Hospital Universitario de Álava, o de la atención primaria de Bilbao y el hospital de Basurto. Todo ello para lograr la integración que persiguen los gestores sanitarios entre los dos niveles asistenciales. Osakidetza prevé que cada consejo se reúna entre tres y seis veces al año por cada una de las organizaciones de servicios que tenga en cartera.

Cada consejo de gobierno tendrá once componentes. La presidencia estará a cargo del consejero de Sanidad o, en su defecto, del viceconsejero o el director de Osakidetza. Su voto tendrá el mismo peso que el de los cuatro representantes del Gobierno vasco -al menos uno de ellos tendrá que ser del área de Empleo y Asuntos Sociales, para tender puentes con el ámbito sociosanitario-, los tres representantes institucionales -de los ayuntamientos, Eudel y las diputaciones- y los tres sociales -del ámbito universitario, empresarial, de asociaciones...-. Con este reparto, el Gobierno deberá consensuar con otros agentes la aprobación de decisiones en el seno de los consejos, ya que no tendrá mayoría.

Pérez Gil reconoce que "buscar a tanta gente es complicado; necesitamos personas con una visión global de la sanidad comarcal, que trabajen en la línea de la integración entre los niveles asistenciales [centros de salud, hospitales] y al mismo tiempo entre los servicios sociales y sanitarios". A lo largo de este mes y el próximo, los gerentes sanitarios propondrán nombres de las personas más idóneas para este trabajo. El coste económico de los consejos será reducido, ya que los participantes cobrarán solo dietas y a quienes provengan de fuera de la comunidad autónoma se les pagará la asistencia. Sin embargo, la intención es que la mayoría de los componentes sean de Euskadi y vivan en la provincia del consejo en el que participen.

Independientes contra la corrupción

El código de buen gobierno de la Sanidad vasca es un documento de 14 páginas con recomendaciones en las que una comisión independiente, liderada por el economista Juan Cabasés, elaboró a petición del propio consejero de Sanidad, Rafael Bengoa. Tras un año de trabajos, en marzo de 2011, la cúpula del departamento y el responsable de la comisión presentaban en el Parlamento las ideas del código.

Junto a la creación de consejos de gobierno, la modificación de la forma de selección de directivos -hoy son designados por los responsables políticos del departamento- para establecer criterios técnicos y tratar de despolitizar la Sanidad está también de camino, al igual que el estatuto del directivo. Estas dos recomendaciones fueron las más concretas, según señala el responsable de la comisión.

Frente a estas "dos grandes ideas gestoras", el código recoge cambios en los códigos de conducta, como regular los conflictos de interés o la detección del fraude y la corrupción. Y es que los cambios en la selección de profesionales y en la inclusión de consejos de gobierno en la estructura son un primer paso "no suficiente", según se puede leer en las conclusiones del documento de buen gobierno.

La comisión se sirvió de iniciativas de lugares como Canadá, el Reino Unido o Nueva Zelanda para concluir que Euskadi necesita un código de conducta para los profesionales y una normativa de conflictos de intereses que recoja indicaciones claras sobre qué se debe hacer en estas situaciones. Cabasés observa que en Euskadi hay un "clima favorable" a la cultura ética y opina que es el "marco adecuado" para probar estas nuevas herramientas.

Osakidetza trabaja ahora para lograr "un servicio o unidad responsable de desarrollar su política antifraude y corrupción", para facilitar la canalización de las denuncias y tratar de evitar estas situaciones. En estos momentos, la dificultad se detecta en la selección de la persona adecuada para este trabajo. "Estamos buscando personas que sean realmente independientes", señala el director de Osakidetza, Julián Pérez Gil.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 26 de septiembre de 2011

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