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Reportaje:

Fanáticos sospechosos

Los 'Mossos' detectan a 138 'boixos' en el grupo de animación que fomenta el Barça

Los Mossos d'Esquadra temen que el grupo de animación del Barça que impulsa la directiva presidida por Sandro Rosell abra la puerta del Camp Nou a los hinchas violentos. El club ha cursado a la policía autonómica una lista con más de 900 nombres de aficionados que quieren formar parte de la denominada Grada Jove. Los mossos han vetado a 138 de los inscritos, por ser considerados miembros de los boixos nois -o de la facción violenta denominada Casuals-, y por antecedentes policiales que van desde leves a graves.

Uno de los referidos es José Antonio Romero Ors, alias Jaro, de acuerdo a fuentes cercanas a la negociación para constituir la grada. Jaro cumplió condena por el asesinato en 1991 de Frederic Rouquier, aficionado del Espanyol, y hace dos años estuvo involucrado en la agresión a un escolta del expresidente Laporta. Posteriormente, fue detenido como miembro de una banda de extorsión, ofrecía seguridad privada forzosa y se dedicaba al tráfico de drogas. También figuraría en la lista negra Josep Lluis Sureda, ex líder de los Boixos Nois

El club propondrá el sábado a la asamblea la creación del colectivo

La directiva insiste en que prohibirá el acceso a la Grada Jove a todo aquel aficionado previamente vetado por la policía. Pero, según fuentes de la negociación, la junta se ha enrocado en un nombre: Carles Vidal, interlocutor de los aficionados que quieren formar parte del grupo de animación. La policía considera que es el paraguas para que los violentos, erradicados durante el mandato de Laporta, vuelvan al campo. "No hablaremos de nombres porque no es nuestra competencia sino que la tienen los mossos", aseguró a este diario el vicepresidente Jordi Cardoner. La formación de una Grada Jove es una promesa electoral de Rosell. El presidente ya se dejó ver con Vidal, portavoz del grupo Fanàtics, la plataforma que se constituyó para aunar a los aficionados más jóvenes, en la campaña electoral. "El club me apoya", aseguró a este diario Vidal, que se mostró en contra de la violencia, pero partidario de que cualquier miembro de boixos "a nivel particular" que desee entrar y "cumpla los requisitos", sea aceptado.

El proyecto de la grada de animación ha pasado por diferentes fases. La junta propuso inicialmente reservar 1.400 localidades del Gol Nord para aficionados -no necesariamente socios- dispuestos a animar al equipo. Más tarde, y por cosejo de la policía, limitó el acceso solo a los socios. Y, después de casi un año de reuniones, los Mossos han puesto negro sobre blanco siete puntos irrenunciables para avalar el proyecto del club. La condición primera del documento, al que ha tenido acceso EL PAÍS, es que "[Vidal y [Lluís] Sabaté -coordinador del grupo con Vidal- tienen que dejar de tener cualquier tipo de representación".

La policía pide también derecho a veto sobre los candidatos a formar parte de la grada, reconocimiento dactilar y fotográfico de los mismos y acceso ilimitado de los agentes a las instalaciones que el club reserva a la Grada Jove. Además, la policía se opone a que los aficionados tengan un grupo de "orden y de seguridad" propio, pide "dureza" al club contra los que vulneren la normativa y que las personas vetadas no puedan viajar con entradas facilitadas por el Barça. Los mossos detectaron que una de las personas que tiraron bengalas en la final de la Supercopa en Mónaco había viajado con una entrada que la directiva facilitó al grupo Fanàtics, uno de los colectivos que formaría parte del proyecto. Aunque la directiva asegura que la última palabra la tienen los mossos, mañana propondrá en la asamblea de socios la creación del proyecto Grada Jove.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 23 de septiembre de 2011