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BALONCESTO | Europeo de Lituania

Un mensaje ganador

Uno de los temas sobre los que más se ha hablado en relación a España es la diferente aportación del primer quinteto respecto a los que salen desde el banquillo. Por supuesto, en una competición tan larga como el Europeo es muy importante compartir el cansancio utilizando las rotaciones y mantener un alto nivel de confianza en todos los jugadores para que cada uno pueda ser protagonista en el día en que se le necesite más, ante Lituania, sin ir más lejos.

Al mismo tiempo, me parece muy importante que los referentes de la selección hayan tenido un buen comienzo de torneo, sobre todo desde el punto de vista psicológico. Entre los 24 equipos estoy convencido de que hay tres grupos distintos. En el primero tenemos los que saben perfectamente que su máximo éxito es estar allí, intentando jugar lo mejor posible y aprovechando las oportunidades para ganar, quizás, uno o dos partidos. Luego hay un segundo grupo de equipos con la máxima aspiración de clasificarse para el torneo preolímpico del próximo año -lo conseguirán los que acaben del tercer al sexto puesto-, sabiendo que no poseen nivel suficiente para ganar la medalla de oro a menos que más de un favorito se suicide. En fin, hay tres o cuatro equipos que están en la competición para ganarla; en este caso, España, Lituania -hay que seguir contando con ella pese a su clara derrota porque es la anfitriona y es un buen equipo a pesar de la reciente lesión de Petravicius- y Serbia, por su historia, por su mentalidad y porque cuenta con un killer como Teodosic.

Lo que está en la cabeza y en el corazón de los jugadores tiene una influencia enorme sobre su nivel de rendimiento: los rivales de una selección española con sus referentes a tope saben perfectamente que tendrán muy pocas opciones. El mensaje de los de Scariolo está muy claro: "No estamos aquí para perder el tiempo, sino para jugar la final y ganarla". Quitar a los rivales el sueño de algo casi imposible o la motivación para conseguir una medalla es más importante que meter una canasta o buscar un rebote, esto es lo que están haciendo Pau Gasol y todos sus compañeros.

También es verdad que los primeros tres partidos han venido a ser casi una prolongación de la pretemporada y sobre todo se han ganado sin gastar demasiadas energías nerviosas que serán útiles en el futuro. España deberá contar con una aportación de nivel alto por parte de todos sus jugadores para no sufrir altibajos peligrosos. Creo que tener claro el camino marcado ayudará a los suplentes (¡qué palabra más mala!) a sentirse más tranquilos para hacerlo bien, como suelen en sus clubes cada fin de semana en la Liga Endesa.

Ahora llega Turquía y luego Serbia, Francia y Alemania, las tres clasificadas en el Grupo B, en el que se consumó la eliminación de Italia a pesar de los Big Three de la NBA. Una vez más se demuestra que es el equipo el que marca la diferencia. Italia no ha conseguido equilibrar el juego de Bargnani, Belinelli y Gallinari con los demás, pero posee juventud y un muy buen entrenador. Trabajando a fondo, puede al menos esperar poder volver al nivel más alto.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 5 de septiembre de 2011