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Reportaje:FÚTBOL

La Liga, en fuera de juego

La Liga española de fútbol emplea directa o indirectamente a 65.000 personas y genera, según sus rectores, el 1% del PIB. Pero, tras el brillo que le dan sus estrellas, con los campeones del mundo, Messi y Cristiano Ronaldo al frente, y los dos clubes más ricos de Europa, el Real Madrid y el Barcelona, se esconde un agujero económico que amenaza con tragarse a buena parte de los clubes de la Primera y la Segunda División y que ha desembocado este fin de semana en la primera huelga de jugadores desde 1984. Unos 1.000 futbolistas de 42 equipos profesionales han ejercido este derecho.

Los números lo dicen todo. En España hay unos 200 jugadores que no cobran al día, según la Asociación de Futbolistas Españoles (AFE), el sindicato que ha convocado el paro. Los clubes deben a sus plantillas unos 50 millones de euros. Aunque ese ha sido el detonante de la huelga, la espita que ha llevado a todos los jugadores, desde los más modestos hasta los multimillonarios, a apoyar el paro, es solo una parte ínfima de la deuda total del fútbol español. En el verano de 2010 ascendía a 3.500 millones, según las cuentas de José María Gay, catedrático de Economía.

A pesar de la falta de datos para este ejercicio, todo lleva a pensar que la economía de la gran mayoría de los clubes ha ido aún peor. La crisis económica ha afectado a los patrocinios y cada vez más equipos tienen problemas para contar con esta vía de ingresos. Entre ellos están algunos de los que deberían amenazar el dominio del Barça y el Madrid, como el Sevilla, el Valencia, el Atlético y el Villarreal. El número de clubes que se han acogido al salvavidas de la ley concursal también se ha incrementado.

Aprobada en 2002 para facilitar a las empresas en problemas evitar la quiebra, el primer club en darse cuenta de que solicitar el concurso de acreedores permitía no solo renegociar la deuda a la baja, sino también evitar el descenso automático de categoría, fue la Unión Deportiva Las Palmas. Desde entonces otros 21 han utilizado la misma artimaña y todavía hay 13 intervenidos por un administrador judicial. Entre los últimos en hacerlo hay tres equipos que este curso jugarán en Primera: Rayo Vallecano, Racing -al borde del precipicio tras haberse echado en brazos de un supuesto magnate indio- y Zaragoza, que en junio presentó el mayor concurso del fútbol español, con 134 millones de deuda. Actualmente, el Gobierno impulsa una modificación legal para impedir que acogerse a la ley concursal evite los descensos.

El Zaragoza, presidido por Agapito Iglesias, es también un ejemplo de otra tendencia que llega al fútbol español: regatear la crisis con ingeniería financiera. Gracias a un fondo de inversión opaco, del que no se sabe casi nada, salvo que en él participa el propio Iglesias, el Zaragoza ha podido fichar a Roberto, portero del Benfica, por 8,6 millones de euros. Al Atlético, con unos 200 millones de deuda, ha llegado Falcao por 40 (más siete variables). Según Miguel Ángel Gil Marín, "por ahora" no hay ningún fondo detrás, lo que el propio consejero delegado no descarta en un futuro. Aunque legales, este tipo de fondos, que prometen altas rentabilidades a corto plazo, pueden contribuir a inflar de forma artificial el mercado.

Tal vez por eso, aunque el mercado español de fichajes no es tan boyante como hace unos años, los clubes se han gastado este verano 323,9 millones, según la página especializada Transfermarkt. Es el tercer campeonato que más ha invertido en refuerzos, tras la Liga italiana y la inglesa, y ha sido escenario de tres de los cinco fichajes más caros: los de Falcao, Coentrão (el Madrid ha pagado 30 millones por el portugués, que también pertenecía en un 20% a un fondo de inversión) y Cesc (29 millones, más variables).

El modelo, dicen algunos, está al borde de la asfixia. Porque la Liga ingresa menos dinero que la Premier y su tarta está mucho peor repartida. Aunque desde 1990 los derechos televisivos de los partidos se han multiplicado por 16 hasta suponer unos 600 millones al año, casi la mitad se los reparten el Barça y el Madrid. Entre las grandes Ligas, la española es la única en la que cada club negocia por separado.

En esta situación, y con las normas de control financiero de la UEFA en el horizonte -los clubes no podrán en 2014 destinar a salarios más del 70% de sus ingresos-, los jugadores han ido a la huelga.

La LFP y la AFE vuelven a reunirse hoy en Madrid. El tiempo apremia: la mejor Liga, en lo deportivo al menos, está en fuera de juego.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 22 de agosto de 2011