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"¿Quién se quita de la foto?"

El título de familia numerosa se da al padre o a la madre pero no a los dos

"¿Quién se quita de la foto?", se preguntan Eduardo Lobillo y su compañera. El nacimiento de su tercera hija les ha deparado una sorpresa: la discriminación de las parejas de hecho que tienen familia numerosa. Los pasos parlamentarios para enmendar una norma que les obliga a convertirse en familia monoparental si quieren lograr el título de numerosa (la puerta para algunas ventajas y exenciones) se aprobaron en 2008, pero han caído en saco roto.

Las parejas de hecho con tres hijos (o dos si uno es discapacitado, y que pueden ser de distintas uniones) están en pie de desigualdad con las formadas por matrimonios. Esta diferencia arranca de la Ley de Protección a las Familias Numerosas impulsada por el PP en 2003. La norma, que actualizaba la de 1971 por no ajustarse ya "a la realidad social y económica de nuestros días" -según la exposición de motivos-, cambió el concepto de familia numerosa. Incluyó, por ejemplo, a las formadas por hijos de distintas uniones que dependieran económicamente del mismo progenitor, siempre que estuviera separado o divorciado. Pero dejó fuera a las parejas no casadas: "Se consideran ascendientes al padre, a la madre o a ambos conjuntamente cuando exista vínculo conyugal y, en su caso, al cónyuge de uno de ellos". Sin boda no hay derechos para los dos progenitores: solo uno puede beneficiarse de las ventajas. Y eso, cuando uno de cada tres bebés nace de padres no casados.

Con el libro de familia y la primera foto de los cinco miembros bajo el brazo, Lobillo fue días atrás a pedir el título de familia numerosa a la Comunidad de Madrid. "Le di todo a la funcionaria. 'Ah, ustedes no pueden, porque no están casados. Uno de los dos tiene que renunciar por escrito', me dijo".

Para remediar el doble rasero, implantado cuando el PP quería cerrar cualquier resquicio a las parejas homosexuales por la vía de las uniones de hecho, el grupo parlamentario Esquerra Republicana-Izquierda Unida-Iniciativa per Catalunya Verds presentó una proposición de ley en noviembre de 2007. En mayo del año siguiente, la Mesa del Congreso la admitió a trámite, pero no llegó a prosperar. En el Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad, una portavoz desconoce los motivos que han paralizado la reforma.

"Es injusto", lamenta Lobillo. "Al no estar casados, habríamos podido presentarnos como una familia monoparental para conseguir más puntos en la obtención de plazas o ayudas escolares, por ejemplo, y nunca hemos querido hacerlo", explica. "De momento, la falta de título de familia numerosa ya me ha costado perder una semana de permiso de paternidad", asegura este empresario autónomo.

Los títulos de familia numerosa, que emiten las comunidades autónomas, abren la puerta a beneficios como la bonificación por la contratación de cuidadores, o exenciones y bonificaciones en tasas y precios (incluido el transporte). En estos supuestos, la ley de 2007 remarca que es preceptivo tener el título (lo que deja fuera a uno de los miembros de las uniones de hecho). Menos expresa es al referirse a ventajas como la preferencia en la concesión de becas, plazas y ayudas educativas y vivienda pública. En estos apartados hay margen para que comunidades y Ayuntamientos puedan abrir la mano al decidir si exigen el título o les basta el libro de familia que expide el Registro Civil.

Eduardo y su compañera siguen con la duda a cuestas. "Ninguno tiene gana de borrarse de la foto", se queja él. "¿Por qué tenemos que aparecer como una familia monoparental cuando no lo somos?", pregunta. Pero en las convocatorias de plazas escolares públicas, ayudas para libros, guardería o becas de comedor de la comunidad figura el requisito del título de familia numerosa para puntuar por ello. Convertirse en monoparental, aún con un progenitor fuera, tiene ventajas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 19 de agosto de 2011