Reportaje:

La "especial energía" de Bilbao

Antonio López habla de su relación con la capital vizcaína en puertas de su magna retrospectiva en el Bellas Artes - "Me gustaba la idea de llegar aquí"

"Entre Bilbao y yo existe un interés mutuo, una energía especial, que se nota, que te reclama". Así de convencido e "ilusionado" se muestra el pintor y escultor Antonio López (Tomelloso, Ciudad Real, 1936) con la vista puesta en la llegada el próximo 10 de octubre al Museo Bellas Artes de Bilbao de una magna retrospectiva de su obra, la exposición protagonista indiscutible de este verano en el Thyssen-Bornemisza de Madrid. Y, de hecho, su apuesta por la capital vizcaína no se ceñirá solo a esta muestra. Entre sus próximos proyectos destaca el de realizar uno de los trabajos que tiene en mente "por lo menos" desde hace siete u ocho años: pintar Bilbao desde una torre alta donde pueda mostrar su estructura "desde el centro" y con la Ría como "espina dorsal del cuadro".

El artista quiere pintar Bilbao con la Ría como "espina dorsal"
El pintor considera el Bellas Artes uno de los mejores museos de España
Acaba de impartir un taller de pintura en la Universidad de Navarra
"Entre Bilbao y yo existe un interés mutuo, que te reclama", indica

Inmerso desde el pasado mes de junio en los ecos del éxito de visitantes a la exposición que acoge Madrid de su obra casi 20 años después de la gran retrospectiva que le dedicó el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía en 1993, López paró la semana pasada en Pamplona para impartir, por sexto año consecutivo, un taller de pintura en la Universidad de Navarra, titulado Maestros de la figuración. "Es una parada, ni un descanso ni un trabajo, esto también es parte de mi vida", explicaba a EL PAÍS minutos antes de comenzar una de sus clases en las aulas de la Facultad de Arquitectura ante un reducido y seleccionado grupo de 35 alumnos, seis de ellos procedentes del País Vasco.

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El pintor y escultor, quien ha recibido premios como el Príncipe de Asturias de las Artes en 1985 o el Velázquez de las Artes Plásticas en 2006, reconoce que exponer su obra en Madrid le produce cierta "tensión", porque "siempre se siente una responsabilidad mayor cuando tu trabajo se deja ver en la ciudad en la que vives".

Por ello, asegura que hasta que no se dé por cerrada esta retrospectiva, el próximo 25 de septiembre, no se quedará "tranquilo y descansado".

Será a partir de entonces cuando se centre en el traslado de esos trabajos -129 obras, entre pinturas, esculturas, dibujos y bocetos realizadas entre 1953 y 2010- a Bilbao, una ciudad, de entre todas las posibles que se manejaron, "de las que más ilusión" le hacía". Amigo personal del director del Bellas Artes, Javier Viar, el artista subraya que este museo, donde la exposición estará abierta hasta el 22 de enero de 2012, "es después del Prado, de los cuatro o cinco mejores que tiene España". "Me gusta toda esta zona y Bilbao es un interés mutuo, me gustaba la idea de llegar aquí", incide. Y añade: "Hay lugares que notas que no se crea una energía de ti hacia el lugar y del lugar hacia ti, pero en este caso, sí. A veces hay sensaciones que te reclaman ir ahí. Yo creo en estas cosas de la vida".

La exposición, comisariada por Guillermo Solana, director artístico del Thyssen, reúne una completa representación de la obra del artista y de sus temas más habituales: los interiores, la figura humana, los paisajes y las célebres vistas urbanas de Madrid o de Tomelloso, así como las composiciones frutales. "He intentado llevar lo mejor y de las cosas que no estás muy satisfecho tampoco está mal que se asomen, porque tu trabajo es un organismo completo", destaca.

La selección de las obras, que volverá a estudiarse para su presentación a Bilbao, "no ha sido tan difícil". "Me ha ayudado mi hija, el director del Thyssen y sus colaboradores y entre todos hemos elaborado la exposición ideal, porque hay que entregar siempre lo mejor a los demás", explica.

Ahora, y mientras retoma estos días el retrato de la familia real al que lleva años dedicado, medita sobre sus próximos proyectos, entre los que estará "sin duda" pintar Bilbao. "Tengo esta idea en la cabeza desde hace tiempo y últimamente he ido varias veces a esta ciudad para ver si encuentro el lugar idóneo para pintar su paisaje", revela. Su idea es pintar Bilbao desde un torre alta donde pueda contemplar toda la ciudad, "para pintarlo desde el centro y que la espina dorsal sea la Ría, con su prolongación hacia el mar, porque me gusta mucha esa estructura". Para ello, necesita encontrar un espacio, "que no puede ser menor de dos metros", donde obtenga los permisos necesarios y le permitan colocar el soporte correspondiente y los caballetes.

"A Bilbao le veo mucha energía, como a Madrid, mucha carga, algo muy habitado por un espíritu que no sé definir, pero que es muy interesante. A veces es un enigma la razón por la que eliges un lugar en vez de otro y en ocasiones el destino te elige a ti, pero en este caso lo he elegido yo", asevera el artista mientras los alumnos le aguardan. Por ello, concluye, "cuando esté resuelto" el tema de los permisos y el lugar desde donde pintar, "ir y volver de Madrid o Bilbao va a ser, siempre, un placer".

Antonio López, en un momento del curso que ha impartido en la Universidad de Navarra.
Antonio López, en un momento del curso que ha impartido en la Universidad de Navarra.LUIS AZANZA

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