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Reportaje:Libros

La tela de araña del poder

La cineasta y escritora argentina Lucía Puenzo publica una novela sobre la corrupción y prepara un filme sobre Mengele

Tino no entiende mucho de lo que pasa a su alrededor. Pero aun siendo un crío, Tino es espabilado y empieza a intuir los problemas de su padre, muchos de ellos creados por el padre de su mejor amiga del colegio, Maia, al que llaman El Cazador. Maia y Tito protagonizan La furia de la langosta (Duomo Ediciones), la nueva novela de Lucía Puenzo (Buenos Aires, 1976), una historia de corrupción y poder: el progenitor de Tino, Razzani, es un hombre de negocios, eufemismo bajo el que se esconde alguien carismático que juega al golf con el presidente de Argentina todos los fines de semana, una araña en el centro de una tela de testaferros, alianzas, decenas de empresas, muertos y mentiras.

"Este es un libro de ficción, aunque tenga los cimientos en la realidad"

"Me he 'pasado' a los niños, porque los adolescentes se lo guardan todo"

Y El Cazador es el periodista de televisión que enseñará a Argentina el rostro de Razzani, la cara de la omnipotencia. "Yo conozco a gente así, preparo mucho mis trabajos", cuenta la autora argentina. Directora de XXY (ganadora del Goya) y El niño pez (basada en un libro suyo), escritora de novelas como Nueve minutos o La maldición de Jacinta Pichimahuida e incluida en la lista de los mejores narradores en español de la revista Granta, Puenzo arrancó esta historia atraída no por el poder, sino por sus alrededores: "Me intriga el entorno invisible de los poderosos".

Empezó a escribir y pronto nacieron dos personajes: el del hijo de Razzani y el de su jefe de seguridad, un matón con cerebro que lleva con la familia desde sus inicios. "El niño quiere a ese padre, por supuesto, porque a él le enseña su mejor cara. Pero si lees sus actos entre líneas, descubres toda su podredumbre. En La furia de la langosta se entrecruzan docenas de personajes, piezas de un puzle escrito con prosa briosa. "La novela tiene un tono de urgencia. Me gusta la idea de construir, y en este caso lo hice rápido. En Argentina, como en España", dice Puenzo por teléfono desde Buenos Aires, "hemos tenido nuestros prófugos, por supuesto. Es un libro de ficción, aunque con cimientos de realidad".

Hasta ahora, los protagonistas de las historias literarias y cinematográficas de Lucía Puenzo solían ser adolescentes. "He decidido pasarme a los niños, porque los adolescentes se lo guardan todo". En La furia de la langosta Tino es más pequeño, observa, pero habla, pregunta, y pateado por los acontecimientos, "se transforma, analiza y desmenuza la maraña de poder".

Curiosamente, la novela de Puenzo con más posibles paralelismos con la actualidad española ha sido la menos promocionada por la escritora en España. "La verdad es que casi no he hecho entrevistas. Estoy volcada ahora con la adaptación al cine de mi último libro, Wakolda". Otro cambio de tercio, porque en Wakolda traza una controvertida disección de Josef Mengele, el médico y criminal de guerra alemán que experimentaba con seres humanos. "En la medida en que muchos nazis vinieron a vivir al país y entraron en contacto con argentinos, también es nuestra historia. Ahora estoy reescribiendo el guión, y mi intención es que haya actores internacionales en el filme".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 4 de agosto de 2011