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Crítica:

Los dioses de los artefactos

Los asuntos que se nos antojan propios de la modernidad más madura se prestan a toda suerte de esfuerzos teóricos para habérnoslas con ellos. Es lástima que ello acontezca a veces mediante el uso del peregrino vocabulario de la inculta grey de los posmodernos. Cada vez es menos frecuente que aparezcan obras originales, rigurosas e iluminadoras que se enfrenten de lleno con esa problemática eludiendo en todo momento tales frivolidades y piruetas y que lo hagan con una posición racionalista, analíticamente impecable y arraigada en lo que, a falta de mejor expresión, podríamos llamar una sociología perennnis. El conjunto de ensayos que reúne Martins en su Experimentum humanum responde a esa actitud de serena distancia ante la oleada confusionaria de los neorrelativistas. Lo más señalado es que lo hace con un conocimiento de las cuestiones específicas de nuestro tiempo que nada tiene que envidiar al que presuntamente poseen los que dicen estar a la última o hasta pretender ser ellos mismos, lo último. Martins es el decano de la sociología portuguesa. Profesor emérito de la Universidad de Oxford también es investigador honorario de la de Lisboa, en su Instituto de Ciencias Sociales. Tiene en su haber algunos trabajos que se han hecho clásicos internacionalmente, como su ensayo sobre la sociología del tiempo o sus reflexiones sobre las clases sociales en Portugal. A partir de él, un mero capítulo dentro de un libro sobre la sociedad europea, se ha ido construyendo toda una docta conversación sobre la estructura social portuguesa, hasta hoy. Una cosa es la naturaleza humana -sobre cuya atemporalidad y tozudez el profesor Martins se hace pocas ilusiones- y otra muy distinta es su condición. Experimentum humanum explora esta última, tal como se desarrolla hoy en día, entre la esperanza y el riesgo, el arte y la técnica, el espanto de la guerra nuclear o biológica y las promesas de remedios medicalizados. Frente a los tópicos y las modas más o menos pasajeras sobre la presunta sociedad del riesgo, el autor propone una verdadera sociología de las calamidades en la que los desastres de una modernidad enloquecida por sus propios dioses y quimeras sepa entender y tomar las debidas, estoicas y serenas distancias de tanta falsa solución fundamentada en experimentos de toda laya realizados sobre nuestras neuronas, genes, y lo que él llama "biomedicina tanatocrática". Naturalmente, si sus análisis se basaran en la desconfianza en la ciencia, el odio a la tecnología, la ingeniería genética y el progreso del conocimiento objetivo general, sería lógico pensar que estamos ante un caso mal disimulado de reacción ultramontana y encubierta ante lo realmente nuevo (y a veces, bueno) de este mundo. No es ése el caso: Hermínio Martins es un lúcido representante de un racionalismo muy opuesto al fatalismo y a cualquier ataque oscurantista contra la ciencia. Es uno de los mejores pensadores de los que hoy están a nuestra disposición. Su obra, en gran parte aquí recogida, es un buen, un necesario remedio, contra la enfermedad confusionaria de quienes han hecho una industria con su oficio de sermonear contra una civilización de la que viven y a la que tanto necesitan para pasar por sabios indignados. E incomprensibles.

Experimentum humanum: Civilizaçâo Tecnológica e Condiçâo humana

Hermínio Martins

Relogio d'Água Editores. Lisboa, 2011

444 páginas. 25 euros

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 16 de julio de 2011

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