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Una turista sobrevive 18 días en un monte ingiriendo solo agua

La mujer se perdió mientras hacía una excursión en la sierra de Nerja - Tres jóvenes oyeron ayer sus gritos

El instinto de supervivencia hizo que Mary-Anne Goossens, una mujer que ha pasado 18 días perdida en una zona montañosa de Málaga, no se alejara nunca del río y recurriera a remedios como meterse paja entre la ropa para soportar el frío nocturno. "Pensó en comer hormigas, pero no pudo", aseguró ayer Bernadette Veeger, una de las primeras personas que la visitó en el hospital comarcal de la Axarquía, justo después de ser rescatada. En este tiempo no comió nada y únicamente bebió agua.

Mary-Anne, holandesa de 48 años, se perdió el pasado 18 de junio mientras hacía una excursión por el río Chíllar, en el término municipal de Nerja. En el recorrido, de 12 kilómetros, hay numerosas pozas y cascadas.

"Pensó en comer hormigas, pero no pudo", comenta una amiga

"Se le hizo de noche y se desorientó, al día siguiente siguió caminando hasta que se quedó atrapada", relató Antonio Díaz, hispano-holandés que ha ayudado a la familia organizando batidas por la sierra Tejeda y Almijara para buscarla.

Díaz también pudo hablar con ella en el hospital. La encontró "con buen aspecto" y "bastante fuerte". "Dice que ha aguantado todo este tiempo pensando en sus hijos, de 24 y 29 años", relató.

Francisco, Pedro y Daniel, tres universitarios malagueños que no tenían ni idea de que había una mujer desaparecida, escucharon los gritos de Mary-Anne Goossens a las ocho de la tarde del martes. Pasaban muy cerca de una zona abrupta, conocida como Cortijo el Imán y situada en el Valle del Chíllar. "Habíamos visto por Internet que era difícil acceder al nacimiento del río Chíllar y decidimos ir la semana que viene, pero al final lo adelantamos", relataban ayer.

Según su descripción, encontraron a la mujer atrapada entre dos cascadas de agua. Llevaba la misma camiseta sin mangas y pantalón corto con el que inició la excursión el 18 de junio. "No podía bajar, ni subir. Apenas le quedaban fuerzas para moverse, pero no dejaba de agradecernos que la hubiésemos encontrado", aseguraron. Le dieron una manta térmica y un saco de dormir, también dos barritas energéticas y un bocadillo.

Hasta ayer por la mañana, los montañeros no consiguieron encontrar una zona con cobertura telefónica. A las 8.11 avisaron al teléfono de emergencias 112 y dieron las coordenadas del lugar. "Las referencias han sido muy buenas y hemos podido llegar rápido", agradecía Manuel Titos, responsable de bomberos en la zona. A las 13.30, un equipo de la Guardia Civil rescató a la mujer con un helicóptero. Durante el trayecto, Mary-Anne pudo hablar con Fritzl, su hijo mayor.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 7 de julio de 2011