La crisis del sector inmobiliario

Los activos del ladrillo, la gran losa para la solidez de la banca

Las entidades acumulan 65.000 millones en inmuebles

En los 11 años que duró la locura del ladrillo, entre 1998 y 2008, se iniciaron 5,5 millones de viviendas en España. Es decir, la banca financió un gigantesco parque de pisos del que una parte no se vendió y otra quedó en manos de inquilinos que han dejado de pagar las hipotecas. Eran tiempos en los que en España se construían más casas que en Reino Unido, Francia, Italia y Alemania juntas.

Pero el tamaño del problema es mayor, porque en aquellos años de descontrol también se financió suelo que hoy es un erial. En concreto, los bancos y las cajas admiten que tienen 30.000 millones en terrenos en propiedad por adjudicaciones. Si se añaden los inmuebles a medio construir que se ha quedado la banca (3.700 milones), el valor de los pisos embargados a particulares (11.500 millones), los pisos terminados sin vender (12.500 millones) y otros adjudicados (7.000 millones), suman 65.000 millones de euros con problemas. Y eso sin contar los créditos al sector, en los que solo aquellos cuya garantía es el terreno sin edificar suman 60.000 millones. Es cierto que parte está saneada con provisiones por cerca del 35%, pero esta es la mancha que ha estigmatizado al sector financiero español.

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El último informe del Banco de España, de febrero pasado, admitía que "se ha determinado como potencialmente problemático en las cajas el 46% de la exposición al sector constructor e inmobiliario (217.000 millones), es decir, 100.000 millones".

Los ejecutivos de bancos y cajas admiten que el principal problema es que se ha congelado la promoción de suelos, mientras confiesan que se van vendiendo los pisos terminados en las zonas de baja saturación. Es decir, lo que no está en las provincias con dificultades: desde Girona hasta Huelva, la corona de alrededor de Madrid capital, parte de Galicia y Vizcaya, según CatalunyaCaixa.

Al otro lado de la barrera, los empresarios de la promoción que aún siguen activos creen que se está enfocando mal el problema. "Las entidades deberían colocar a sus mejores ejecutivos a esta tarea y ampliar las fórmulas para el suelo viable en viviendas. Habría que buscar alianzas entre promotores y banca para dar rapidez al proceso", apunta Rafael González-Cobos, presidente de Ferrocarril Inmobiliaria y de la Asociación de Gestoras de Cooperativas y Proyectos Inmobiliarios (Gecopi).

La aversión al riesgo les impide salir de este atolladero, dicen en el sector. "Las entidades solo promocionan sus suelos, intentan contener los precios de los pisos para no apuntarse pérdidas y atienden sus problemas de capital", resume otro ejecutivo que pide el anonimato. Algunos creen que esconden parte del problema en sociedades con participaciones minoritarias, compartidas con constructores o promotores, porque no consolidan en los balances. Pero no hay datos.

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Sobre la firma

Íñigo de Barrón

Es corresponsal financiero de EL PAÍS y lleva casi dos décadas cubriendo la evolución del sistema bancario y las crisis que lo han transformado. Es autor de El hundimiento de la banca y en su cuenta de Twitter afirma que "saber de economía hace más fuertes a los ciudadanos". Antes trabajó en Expansión, Actualidad Económica, Europa Press y Deia.

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