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Reportaje:

Con Cervantes en el horizonte

1.497 inmigrantes estudian castellano en alguna de las 36 sedes que la Escuela Oficial de Idiomas tiene en la región - Los alumnos chinos son la gran novedad

"Ramona es realista", "Calum es cariñoso", "Sujin es saludable". La pizarra se llena de los nombres y atributos de los alumnos de la clase. Los 26 estudiantes que componen el grupo de Intermedio I proceden de 10 países de cuatro continentes y comparten dos horas al día en la Escuela Oficial de Idiomas (EOI) de la calle de Goya, en el centro de Madrid. Todos comparten un mismo reto: aprender castellano.

La EOI, que cuenta con 36 sedes en la Comunidad, acaba de celebrar su centenario y, desde sus inicios, ha contado con el curso castellano para extranjeros. Hace 100 años, los estudiantes eran embajadores o militares destinados en España. Ahora, todo ha cambiado. "Los inmigrantes que emigran en busca de una mejor vida forman una parte importante de las clases. Vienen de los países del este de Europa y Marruecos, por ejemplo", dice la profesora de la clase, Marisa Coronado. Explica que la escuela de Goya cuenta con "más alumnos de EE UU y Europa occidental, que quieren y pueden vivir en el centro". Hace 20 años que Coronado imparte clase de castellano en escuelas oficiales y aún "tiene ganas". El gran cambio en los últimos años ha sido la llegada de los ciudadanos chinos: "Hace 15 años no había alumnos de ese país", dice la profesora. Este año, de las 184 personas que estudian castellano en el centro de Goya en todos los niveles, 17 proceden de China. Es el segundo grupo más numeroso, detrás de los italianos, con 29 alumnos.

El gran cambio de los últimos años ha sido la llegada de la población china

Aunque los niveles de inmigración en España han caído con la crisis, según datos de la Comunidad de Madrid, responsable de la administración de las escuelas oficiales, la demanda para aprender castellano no ha variado en los últimos años. En 2011 se han apuntado 1.497 estudiantes para aprender castellano, solo unos treinta menos que en 2010. Al buscar escuela de idiomas en las Páginas Amarillas aparecen casi 500 resultados. ¿Por qué elegir entre todas las opciones a la Escuela Oficial de Idiomas? "Tiene una buena reputación y es barata, muy barata, comparada con las opciones privadas", dice Calum Roche, un escocés de 36 años. "Por lo que antes gasté en una semana de clases en una escuela privada, pago el curso entero aquí", comenta. Piensa antes de decir cada verbo pero casi siempre acierta en la conjugación.

El precio está fijado por la Comunidad de Madrid, que subvenciona las escuelas. Sale a poco más de cien euros por curso, que incluye las clases, el examen final y el certificado de nivel. Una de las diferencias con las escuelas privadas es que no hay flexibilidad en el horario. Los cursos básicos e intermedios son de dos horas al día, de lunes a viernes, mientras que los intensivos son dos días a la semana. En los niveles menos avanzados, los cursos duran cuatro meses y, los avanzados, todo el año. Están dirigidos a todo aquel que pretenda prolongar su estancia en España. Calum, que ha venido a la capital desde su Edimburgo natal para vivir con su novia, dice que para él "es perfecto". Pero no es el único estudiante que está aquí por amor: Rosa, una rusa rubia, está casada con un argentino y los dos ya viven la capital. Samuel también ha llegado a Madrid para estar con su novia, aunque ella, como él, es francesa. Venir a Madrid por amor y ponerse a estudiar castellano "es bastante común", ríe la profesora Coronada. "El único problema es que rompan con la pareja y vuelvan a su país".

Aprender castellano en España tiene muchas ventajas: "El alumno está expuesto al idioma continuamente", cuenta la profesora, "y es fácil encontrar parejas de conversación", añade. Hay un aspecto que diferencia el aprendizaje de un idioma en el extranjero. Cuando los estudiantes vienen de distintos países no tienen un lenguaje en común. Puede resultar complejo resolver una duda en conjunto cuando la lección se complica.

En la clase de Intermedio I todos tienen ya el nivel suficiente de castellano como para solucionar las dificultades que surjan. Pero Coronado admite que con los niveles básicos es más difícil. Hay que "usar mucho la mímica", confirma. "Acabas agotada físicamente después de las clases durante las primeras semanas", añade la profesora.

Según ella, hace unos años "no existía una lengua franca", pero ahora muchos de los alumnos, aunque no sean de un país anglohablante, hablan inglés. "Pero, para ser justos, no hablamos en ningún idioma que no sea el castellano porque puede ser una ventaja". En estas clases solo se habla el lenguaje de Cervantes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 4 de julio de 2011