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Reportaje:

Un Madrid onírico

Fernando Manso retrata en 105 fotos la Comunidad en su nuevo libro

El Palacio de Cristal nevado, panorámicas de Madrid desde sus edificios más representativos, cascadas en la sierra, el sabor de los comercios de toda la vida. Estos lugares los ha fotografiado con mucha paciencia el fotógrafo Fernando Manso (Madrid, 1961), que recorrió durante 16 meses más de 15.000 kilómetros en la Comunidad de Madrid para su libro Madrid (Lunwerg), la mirada "de un romántico empedernido", como él mismo se define.

Las 105 fotos de Madrid que ha hecho Manso parecen envueltas en un halo onírico, "quería conseguir una luz mágica y dar otra visión de la ciudad y de los paisajes de la Comunidad. ¡Ah!, y no son fotos retocadas, que hay gente que me lo pregunta", señala el autor. Para esta obra, que se presentó en la Feria del Libro de Madrid, Manso utilizó su vieja cámara alemana Linhof, una máquina que "tiene unos 40 años pero que está basada en modelos de hace un siglo". "Es muy sencilla, el principio de la fotografía, es decir, una cámara oscura con un fuelle". Con esa máquina y jugando con la profundidad de campo y largos tiempos de exposición, "unos cinco segundos", ha buscado "una forma de pintar con la luz en la fotografía".

Para cada foto Manso, galardonado en 2009 con el Premio Nacional de las Artes en Gastronomía, hizo "como máximo dos o tres placas de negativo", el material con el que ha trabajado en un formato de 10x12 centímetros. Este madrileño empezó su labor a comienzos de 2008, tras una extensa cosecha de documentación para localizar los espacios adecuados, y las últimas fotos las realizó en febrero de 2011.

Manso, que empezó su carrera en el campo de la publicidad, explica de forma prolija cómo fue el proceso de elaboración de su libro. "Cada mañana llamaba a un meteorólogo para ver qué tiempo iba a hacer". Si le era propicio, se ponía en marcha, en busca de "un Madrid distinto, de fotos sin sol, con una luz suave, envolvente, tamizada". Al autor le sorprendió la belleza de los paisajes que se encontraba y desconocía, "como le pasa a muchos madrileños. Es una pena que no sepan que aquí al lado hay lagos, cascadas...".

Madrid no es fotogénica

La escritora Ángeles Caso dice en el prólogo del libro que Madrid "no es una ciudad fotogénica", no ocurre como con París, "que es más fácil de fotografiar porque hay belleza a cada paso", apunta Manso. Para la escritora gijonesa, ganadora del Premio Planeta por Contra el viento, Manso ha atrapado en sus imágenes "un cielo que se mueve, vibra y se estremece". Manso corrobora que huyó de los célebres cielos velazqueños, de luz dura. "El calor me deprime", por eso en sus fotos predominan los cielos grises, que amenazan con una lluvia furiosa.

Especialmente bellas son las fotos panorámicas desde la azotea del Círculo de Bellas Artes; las de la Gran Vía, que parecen homenajear a los cuadros de Antonio López; el lago del Retiro helado y los ríos y embalses de la sierra. También hay interiores, como las Escuelas Pías, la parroquia de San Manuel y San Benito; y él destaca la del nadador a punto de tirarse a la piscina en el Centro de Alto Rendimiento. En algunas tomas utilizó una modelo como referencia, para ver el tamaño de lo que tenía a su alrededor. "Qué mal lo pasó la pobre en el bosque de Finlandia, en Rascafría", dice Manso mientras muestra una imagen del paraje completamente nevado.

Ángeles Caso se refiere a esas fotos como "unos encuentros misteriosos entre lo vegetal, lo mineral y lo líquido" y las describe con "árboles que trepan helados por el aire". En las azoteas "los dioses parecen dispuestos a cabalgar en cualquier momento sobre los tejados".

El libro, del que Manso habla como si se tratara de un hijo recién nacido, incluye también imágenes del así se hizo. Él concluye que ha "buscado algo más que un encuadre y una luz bonita". "En un mundo tan caótico como en el que vivimos he querido transmitir un poco de paz, que esta fotos te relajen por su belleza". Caso apunta en su prólogo que el fotógrafo ha conseguido retratar un Madrid que parece formar "parte de un antiguo mundo encantado".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 14 de junio de 2011