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Una brasileña de 29 años muere apuñalada en su piso de Alcorcón

La víctima fue hallada por su empleada de hogar en la entrada de la vivienda

Eran las nueve de la mañana y la empleada de hogar de Sabrina Oliveira de Amorin, vecina de Alcorcón de 29 años y nacionalidad brasileña, se dirigió como todas las mañanas a su puesto de trabajo. Nada más abrir la puerta de entrada de la vivienda, halló a la mujer tendida en el suelo, ya sin vida, en medio de un gran charco de sangre. La policía mantiene abiertas todas las líneas de investigación, pero no descarta que el crimen esté vinculado con la noche madrileña, en la que trabajaba la fallecida.

El crimen se produjo en un ático del número 70 de la calle de Fuente Cisneros, en la urbanización Fuentehermosa Golf, formada por varios portales en una manzana cerrada dotada de piscina y zonas comunes. Se trata de un barrio alejado del centro urbano de Alcorcón, levantado hace unos seis años sobre una antigua vaquería y cerca de la zona comercial de Parque Oeste.

"Nunca querrías trabajar donde yo trabajo", decía la mujer a sus amigos

Nada más toparse con esa dantesca imagen, la empleada de hogar llamó al conserje. Fue este el que avisó al teléfono 091. Cuando llegaron los agentes, comprobaron que la mujer llevaba varias horas muerta. Presentaba varias puñaladas en el tórax y en el abdomen, además de diversos cortes en el cuello, según fuentes policiales. Los médicos de una UVI móvil del Summa certificaron el fallecimiento, según una portavoz de Emergencias 112.

Algunos residentes explicaron que durante el fin de semana habían visto manchas de sangre en un ascensor y en el rellano de la escalera. No le dieron importancia. Pensaron que algún perro se había herido y había dejado rastros. Había restos de sangre hasta en el interior de uno de los vehículos de la víctima, un todoterreno BMW X5 de color gris. Estaban en la palanca de cambios y en el apoyabrazos delantero. Junto a su otro coche, un Audi A-3 negro, fueron trasladados hasta los laboratorios de la Policía Científica para ser analizados.

Los vecinos de la calle de Fuente Cisneros se quedaron muy sorprendidos por la noticia, ya que la mujer era muy conocida en esta barriada. Solía pasear a menudo con sus cuatro perros: Cristal, Dior, Luna y Satán. Este último era el más llamativo. Se trata de un perro de presa canario de gran porte que estaba siendo amaestrado por un entrenador para defender a la mujer. "Todas las mañanas venía el adiestrador y salía con el perro. A veces ella le acompañaba. Llevaban un walkie-talkie con el que hablaba al perro para que no se les escapara", explicó una vecina de la zona.

La mujer se había empadronado en el domicilio en junio de 2008 y era la única persona que residía en el piso. Fuentes policiales confirmaron que su marido se encuentra en prisión cumpliendo condena por un delito de tráfico de drogas. Ahora, lo que están comprobando los agentes del Grupo V de Homicidios, encargados de la investigación, es si había tenido permiso para salir de la cárcel este fin de semana y si volvió a su hora. La mujer no había presentado ninguna denuncia contra él por malos tratos.

"La noche del sábado sí oímos movimiento en la vivienda, pero durante el domingo estuvo todo muy tranquilo y no hubo nada que nos llamara la atención", explicaron algunos residentes de la zona.

Si algo caracterizaba a Sabrina Oliveira, era el alto nivel de vida que llevaba. También destacaba su belleza y su porte. Se trataba de una mujer alta, con el pelo moreno largo y con un cuerpo muy trabajado en el gimnasio. De hecho, iba a uno de los más conocidos de Alcorcón, en un centro comercial situado cerca de la autovía de Extremadura (A-5). Algunos socios de este club deportivo se quedaron sorprendidos por la noticia. Aseguran que la vieron entrenarse el pasado fin de semana. "Cogía pesas de gran tamaño y hacía muchos ejercicios de pecho y de brazos. Estaba muy fuerte y mostraba cierta agresividad mientras hacía los ejercicios", explicaron algunos compañeros, que recordaban un enorme tatuaje que tenía en la espalda. "A veces, como llevaba prendas abiertas por detrás, se le veía bien. Parecía que representaba un ángel", añadieron los conocidos. Estos comentaron que estaba buscando un monitor personal para mejorar su forma física. El domingo estuvo tomando una cerveza en un bar cercano a su casa, según algunos conocidos.

La forma en que fue hallada y el hecho de que abriera la puerta de su vivienda hacen pensar a la policía que el homicida es una persona conocida o al menos a la que esperaba. En principio, se ha descartado el móvil del robo porque no faltaba ningún objeto de valor en el ático.

"Siempre nos decía: 'Nunca querrías trabajar donde yo trabajo', pero nunca nos explicó cuál era realmente su empleo. Muchos dicen que trabajaba en discotecas de Madrid, pero no lo sabemos con seguridad. De todas formas, se relacionaba poco con la gente", afirmaron otros vecinos. La policía también investiga si el homicidio de Oliveira está vinculado con el crimen organizado y, más concretamente, con el tráfico de drogas o la prostitución.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 14 de junio de 2011