Crítica:DANZA | SONATA
Crítica
Género de opinión que describe, elogia o censura, en todo o en parte, una obra cultural o de entretenimiento. Siempre debe escribirla un experto en la materia

Útil es el arte de limpiar

Una vez quitado el trigo de la paja, podemos estar ante una buena coreografía a la que ahora le sobra media hora amén de otros amaneramientos superfluos. Hay talento e intenciones, pero falta control sobre el producto. Rafael Estévez (Huelva, 1979) funciona de pintoresco maestro de ceremonias (como el personaje del Eunuco en el ballet Sheredzade de Fokin) e interviene a mansalva en casi todos los cuadros. No hace falta; probablemente debía reservarse para la creación y el estudio.

Nani Paños (Córdoba, 1976) tiene los mimbres imprescindibles para convertirse en una joya de artista delicioso (físico, aire), pero debe cuidar el impulso, dosificar el riesgo, mimar el estilo, no desbocar al exceso, que eso nada tiene que ver con el virtuosismo.

SONATA

Corografía: Rafael Estévez y Nani Paños; música: Antonio Soler; piano: Edith Peña; luces: Antonio Valiente. Con Antonio Ruz (coreógrafo y bailarín invitado). Teatro Fernán Gómez. 7 de junio.

El vestuario funciona muy bien y con sobria poesía, como las delicadas luces. La pianista fatiga el instrumento y las piezas de Soler (ya transcritas de añejo original para clave en la senda de Scarlatti) van perdiendo dibujo hacia un empaste impropio, casi tosco.

El bailarín invitado se funde a la acción con elegante soltura y da un contraste a veces acertado y otras con calzador. Es como si hubiera dos espectáculos mezclados arbitraria y cruelmente. El resto de los artistas se esmeran y cuidan forma y musicalidad, dan cumplida movilidad a una lectura exigente que puede mejorar.

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