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Violencia de género que se extiende a otras víctimas

Odio. Venganza. Intención de causar dolor. Entre 2008 y 2011, al menos diez menores han sido asesinados por sus padres junto a sus madres. Los niños, los hijos, son las víctimas colaterales más comunes de la violencia machista. Otra forma más de violencia de género lacerante y terrible. Porque el maltrato a los hijos, o las agresiones a los familiares son algunas de las fórmulas que encuentran los agresores para dañar a sus parejas o exparejas. El trágico caso en Degaña (Asturias) no es único.

"Los agresores atacan siempre donde más duele", explica Miguel Lorente, delegado del Gobierno contra la Violencia Machista. "Y una de las formas es agredir y amenazar a los hijos o a los seres queridos", sostiene. Es lo que se llama violencia extendida, y es una de las características de la violencia de género. Y esas agresiones a familiares o a la pareja actual de la víctima se emplean de forma aleccionadora. Como un mecanismo correctivo.

Uno de los desencadenantes más habituales de estas agresiones extendidas a los familiares es que la mujer decida abandonar al agresor. O denunciarle. "Es bastante habitual que estas personas responsabilicen a la familia de su pareja o su ex pareja de lo que está ocurriendo. De que ella no les haga caso, o de que se haya alejado", explica la psicóloga clínica Itziar González. "Todo el que interfiere en su mundo es para ellos responsable de su resquebrajamiento", añade Lorente.

Hijos y familiares

En los datos de Igualdad sobre violencia de género solo se contabilizan, en ocasiones, los asesinatos de los menores, hijos de las víctimas. Como el caso que sacudió Tarragona en octubre de 2010, cuando un hombre asesinó a sus dos hijos y a su esposa -de la que tenía una orden de alejamiento- y les sepultó en una bañera con cemento.

Sin embargo, los asesinatos de otros familiares no se registran como efecto de la violencia de género. Como ocurrió en La Pobla de Vallbona (Valencia) en mayo de 2007, cuando un joven asesinó a su exnovia de 20 años y a la madre de esta de 54 y luego prendió fuego a la casa de unos familiares de la chica. En el incendio falleció su primo. O en El Real de San Vicente (Toledo) solo unos meses antes, cuando un hombre de 59 años mató con un hacha a su madre de 91, a su esposa de 62 y a su hijo de 27. Después, viajó a Talavera de la Reina, hirió a sus dos hijas de 22 y 25 años y se suicidó.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 24 de mayo de 2011