Reportaje:

Los arquitectos ante las urnas

Tres candidaturas optan a las elecciones para elegir el nuevo equipo de gobierno del COAM, que deberá gestionar la salida de la mayor crisis de la construcción

Son unas elecciones atravesadas por la crisis. El elegido que salga de las tres candidaturas que optan para liderar el Colegio de Arquitectos de Madrid (COAM) durante los próximos cuatro años tendrá que gestionar los problemas derivados de la mayor crisis que atraviesa la profesión tras dejar una década gloriosa.

Mañana están llamados a las urnas 11.600 colegiados que pueden optar entre tres listas: Coam-Activo, encabezada por José Luis Torroba, en parte continuidad de la actual y a cuya Junta de Representantes se presenta la decana saliente, Paloma Sobrini; Abierto, con José Antonio Granero al frente, que propugna una renovación; y Otra cosa: La casa del arquitecto, liderada por Joaquín María Gómez Pérez, una lista que sitúan en la derecha aunque él prefiere definir de "centro moderado". Esta lista ha abierto algunos contenciosos, entre otros, una querella contra los salientes por el sistema de voto por correo.

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Pero el resto de candidaturas toma distancia. El debate está en otro lado. En 2077 había en España, antes de estallar la burbuja inmobiliaria, 60.000 estudios de los que sobreviven poco más de la mitad. Solo en Madrid hay 11.000 colegidos. La drástica bajada ha provocado un efecto colateral que no es menor: la caída en picado de la principal fuente de ingresos del COAM, los visados (el visto bueno oficial a los proyectos). Si en 2006 ingresó por ellos 12,3 millones de euros, sin IVA, en 2010 a duras penas alcanzaron 4,5.

La nueva sede que estrenará el COAM el último trimestre y las posibilidades que abre se ha convertido en la gran esperanza blanca. El edificio en las antiguas Escuelas Pías en la calle de Hortaleza ocupa 12.311 metros cuadrados, por lo que hay espacio para todo: para ubicar el Museo Nacional de Arquitectura, el archivo, exposiciones... y salas destinadas a explotar otros usos. Y de paso, acercar más la arquitectura a los ciudadanos de Madrid.

No está tan claro que logre superar la gran desafección de los colegiados hacia su órgano de gobierno. En los últimos años la abstención rozó el 75%. Mañana se votará el futuro tras el mandato de Sobrini, que se ha visto salpicado de conflictos internos y dimisiones. Para unos ha sido "muy bueno" (Coam-Activo), para otros "gris" (Abierto) y negativo para La Casa del Arquitecto. Ella se va "muy satisfecha" y con un "saldo positivo de 90.000 euros".

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