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La crisis del euro

Ordóñez cree que si no baja la prima de riesgo la banca cortará el crédito

El gobernador comenta que hay empresarios que tienen "horror a contratar"

No podía haber elegido mejor día para opinar sobre la presión que ejercen los mercados sobre España. Miguel Fernández Ordóñez, gobernador del Banco de España, destacó ayer que la prima de riesgo, que mide la diferencia entre la rentabilidad del bono español y el alemán a 10 años y que está en máximos, es la pieza clave del mecano de la crisis financiera. Ante la asamblea de socios del Instituto de la Empresa Familiar, que saben lo que es sufrir los problemas del crédito, dijo: "No deberíamos aceptar tener que pagar un spread [prima de riesgo] del orden de los 200 puntos básicos durante mucho tiempo". Según advirtió, esto no solo aumenta el gasto público, sino que también podría dificultar la financiación de las empresas, reducir el crédito e incrementar su coste. "Si no reducimos suficientemente el spread del Reino de España el crédito podría verse afectado. No solo por la falta de impulso de la demanda, sino también por la limitación de la propia oferta", insistió. Es la primera vez que el supervisor pone en relación directa la prima de riesgo y el cierre del grifo del crédito del que, a su vez, depende la recuperación económica.

El Banco de España recrimina al PP y al Gobierno su falta de visión sobre la crisis

Algunos empresarios vinculan el adelanto electoral al mercado de deuda

Para resolver esta cuestión, Ordóñez pidió hacer frente a los problemas reales y no "culpar a la maldad o avaricia de los mercados. Sería una pérdida de tiempo". La solución pasa por implantar las reformas internas "lo antes posible". Entre ellas se centró en la laboral "porque la altísima tasa de desempleo -el 21,3%- es un problema grave y propio". Destacó que de los 40 países más importantes del mundo, solo dos tienen más de un 20% de paro: España y Sudáfrica. En su opinión, este deterioro se debe a la regulación laboral, que hace que "algunos empresarios tengan horror a contratar". Los cambios normativos deberían seguir el ejemplo de los países nórdicos, que introdujeron flexibilidad para reducir la tasa de paro y elevaron la protección social. El número dos de Economía, José Manuel Campa, que coincidió con Ordóñez en el acto, insistió en el mensaje: "Hay que perseverar en las reformas, aunque sean duras a corto plazo".

El gobernador, al que le queda un año para dejar el cargo, cargó contra los poderes políticos más de lo habitual. Al Ejecutivo de Zapatero le recriminó que achacara la situación de España "a la crisis financiera internacional y no a los desequilibrios acumulados por una larga expansión basada en el endeudamiento". Al PP le reprochó que no apoyara los recortes de gasto público que tomó el Gobierno. "No identificó adecuadamente el problema. Para corregir el déficit público es imprescindible realizar recortes en el gasto", aseveró. Los socios europeos también se llevaron lo suyo: "Hay que admitir que la posibilidad de mejorar la gobernanza económica de Europa está en manos de otros muchos países y no solo de España".

Con el recuento de las elecciones municipales todavía caliente, el Banco de España pidió a los nuevos Gobiernos autonómicos que no se olviden de que el objetivo del déficit "se debe exigir a todas las Administraciones".

Sobre las cajas dijo que el problema está limitado a una parte y aclaró: "El Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria entrará en cuatro o cinco cajas. Estará un tiempo para llevar a cabo los planes de reestructuración, y si no los cumplen inmediatamente habrá que venderlas". En cuanto al resto de entidades, recordó que intentarán salir a Bolsa en "un momento obviamente difícil", admitió.

Tras el acto, los empresarios comentaron en los corros los resultados electorales. "¿Habrá elecciones anticipadas?", se preguntaban. Algunos creían que eso dependería de la situación de los mercados, es decir, de la prima de riesgo. "¿Hará el Gobierno las reformas pendientes?" se cuestionaban otros. "Si no hay elecciones, tendría que hacerlas, aunque perjudique a su partido. De lo contrario, cundiría el pesimismo". En 2011, el 52% de los miembros del IEF espera mantener la plantilla, dijeron ayer.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 24 de mayo de 2011