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Draghi, el favorito de Estados Unidos

El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Timothy Geithner, se deshizo en elogios ante el hombre que está llamado a convertirse en el próximo presidente del Banco Central Europeo (BCE), el italiano Mario Draghi. "Sin discusión, es el número uno de las finanzas mundiales", aseguraba hace un año y medio Geithner, que le otorgaba este título gracias al papel que ha desempeñado como presidente del Consejo de Estabilidad Financiera. Este órgano, al que el G-20 encargó un nuevo marco financiero para evitar futuras crisis, es el responsable de la pasión estadounidense por el hombre que en sus años al frente del Tesoro italiano se ganó el apodo de Super Mario. Geithner dijo que Draghi ha elevado el Consejo de Estabilidad Financiera hasta convertirlo "con todos los honores" en el "cuarto pilar" del sistema financiero, según un cable enviado por el Consulado de Fráncfort a Washington.

Los papeles del servicio diplomático, a los que EL PAÍS ha tenido acceso a través de Wikileaks, dan cuenta además de los nervios que despertó Draghi entre su máximo rival para convertirse en el guardián del euro, el alemán Axel Weber. El embajador de EE UU en Roma atribuyó el ansia de reformas que invadió a finales de 2009 a Weber, entonces presidente del Bundesbank, como un intento de aumentar su poder en el sector financiero alemán al observar que sus posibilidades de convertirse en el sucesor de Jean-Claude Trichet se reducían frente a las de Draghi.

Weber no ha sido el único que se preocupó ante la pujanza del italiano. Los papeles del Departamento de Estado también detallan los encontronazos entre Draghi y el ministro de Finanzas italiano, Giulio Tremonti, al que los diplomáticos estadounidenses describen "no solo como su rival, sino como su polo opuesto en muchos aspectos de gestión económica".

A principios de 2009, en plena resaca tras la hecatombe provocada por la quiebra de Lehman Brothers, el Gobierno italiano centraba su atención en asegurar la salud del sistema financiero, que consideraba clave para retomar el crecimiento económico. Draghi insistió con firmeza en la supremacía del Banco de Italia para supervisar el sistema bancario, lo que ocasionó más de una pelea con el ministro de Finanzas de Silvio Berlusconi, el mismo jefe de Gobierno que sacó a Draghi de la vicepresidencia europea de Goldman Sachs para colocarlo al frente del supervisor bancario en 2006. Un asesor gubernamental confesaba a la Embajada estadounidense ya en 2008 que la coordinación entre el Ministerio de Finanzas y el Banco de Italia era "pobre" y que, por tanto, Draghi podía ser útil a EE UU y servir de contrapeso a las "ambiciosas reformas regulatorias de Tremonti".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 17 de mayo de 2011