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Elecciones municipales

Hereu busca la remontada alertando de un Trias sometido a un PP xenófobo

El candidato del PSC combina el discurso antirrecortes con un desmarque de la línea oficial del partido - CiU evita hablar de pactos con Fernández Díaz

Llegó la hora del todo o nada. Barcelona se arrima a la derecha tras 32 años de gobiernos socialistas y el Partit dels Socialistes (PSC) tiene asumido que llega su última oportunidad para dar un vuelco a las encuestas y preservar el poder en la capital catalana. El alcalde Jordi Hereu multiplicará esta semana su presencia para alertar de que la única alternativa a él es una coalición de derechas encabezada por una Convergència i Unió (CiU) "del pasado" con Xavier Trias al frente y apoyada por un Partido Popular (PP) entregado a un discurso xenófobo que no se atreve a hacer en ningún otro punto de España.

La encuesta publicada ayer por EL PAÍS dibuja un panorama en el que CiU podría gobernar, pero no sin aliados más o menos estables. El PSC se autodescarta, por más que los socialistas catalanes fueran decisivos con su abstención para que Artur Mas fuera presidente de la Generalitat. De ahí que la única alternativa que le quedaría a Xavier Trias para ser alcalde sería entregarse al PP, algo que nadie se atreve ni a mencionar en CiU. Los socialistas creen que los 4,7 puntos de ventaja de CiU sobre el PSC pueden quedar en nada si esta semana saben explicar de forma convincente que Xavier Trias aplicará recortes sociales parecidos a los que impulsa Artur Mas pese a que la situación financiera del Ayuntamiento de Barcelona es mucho mejor que la de la Generalitat. Hereu también introduce cautelosamente la idea de que Trias no puede representar el futuro. Por eso no se cansa de repetir, como ayer, que cuando él iba al instituto Trias ya viajaba en coche oficial.

"Cuando yo iba al instituto Trias ya iba en coche oficial", dice el alcalde

Pero por si falla el discurso de los recortes, Hereu lo combinará con un mensaje de renovación interna en el PSC que debe pasar por un desmarque claro del PSOE. Las críticas del alcalde a su partido por no haber plantado cara en el Congreso por el fondo de competitividad se repetirán los próximos días, aseguran los asesores del regidor. "Hereu se crece yendo a contracorriente". Quedará por ver si el desmarque no llega demasiado tarde, teniendo en cuenta que Hereu no había criticado hasta ahora a su partido por asuntos de política catalana o española.

El equipo de Hereu está contento por la campaña del alcalde y por el hecho de que no haya habido "interferencias" del aparato de la calle de Nicaragua. José Montilla no ha aparecido en ningún acto electoral de Barcelona y no está previsto que lo haga. Solo se dejan ver, y siempre en un segundo plano, dirigentes afiliados a la federación de Barcelona, como Miquel Iceta. Hereu ha hecho un esfuerzo para aproximarse al ala más catalanista del partido, que, entiende, es la más desmotivada en estos momentos. En este contexto debe interpretarse la fotografía que se hizo con Pasqual Maragall. Con este discurso el PSC busca también hacerse con algunos votantes que en el pasado optaron por Esquerra Republicana y que ahora rechazan la deriva de un partido obligado a tejer pactos con formaciones cainitas como la de Joan Laporta o Reagrupament.

Los llamamientos a Xavier Trias para que se pronuncie sobre posibles pactos poselectorales también comienzan a ser una constante. El candidato nacionalista no ha descartado ninguno, pero su tesis es que aspira a gobernar como lo hace Artur Mas: buscando apoyos ocasionales. La diferencia es que ninguna encuesta da a CiU en Barcelona un resultado tan bueno como el que obtuvo la federación nacionalista en el Parlament, lo que le obligará a buscar pactos más estables si no quiere llevar el Ayuntamiento a la inestabilidad más absoluta.

El PP no dudará en facilitar la investidura de Trias, aunque solo sea para borrar del mapa un Ayuntamiento socialista tan importante como es el de Barcelona. Pero ¿y después? Trias está procurando huir del discurso de ley y orden con tintes xenófobos del PP. Pero en un intento de mantener la cuerda tensada, el candidato popular, Alberto Fernández Díaz, sostiene que solo apoyará a Trias si asume su discurso sobre seguridad, que en el caso del PP es indisociable del de la inmigración.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 16 de mayo de 2011